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Condicionarnos al éxito o al fracaso en nuestra práctica y presentaciones


Photo by Vladislav Babienko on Unsplash

¿Te ha sucedido que, has comenzado el día mal y tu sesión de práctica del día no va muy bien?

Hay cosas que incluso el día anterior sentías que salían con más fluidez o sin tanta resistencia…

Es muy interesante la manera en que funcionan las consecuencias y el tipo de refuerzos mentales con los que contamos a la hora de practicar; así como antes, durante o después de una presentación. Creo que es de suma importancia, comenzar a poner atención a qué tipo de condicionamientos nos ponemos a la hora de realizar nuestra actividad, sea la que sea. En lugar de cerrarte a la idea de que hay veces que no puedes controlar esos días duros o malos, es bueno centrarte en ver, qué es lo que te dices a ti mismo a la hora de enfrentarte a un reto o a una presentación.

Recuerdo muchas frases que he escuchado durante mi vida en la música. Tal vez te suenan algunas:

  • “Yo paso siempre muchos nervios en conciertos”.
  • “Tengo muy mala memoria”.
  • “Yo no aguanto tantas horas estudiando como tú”.
  • “Pero es que yo no soy como tú”.
  • “Hoy todo sale mal, mejor lo dejo”.
  • “Creo que hoy no estoy muy fino”.

Hay muchas frases como estas que aparecen en el momento apropiado para arruinarnos la sesión de estudio o incluso una gran presentación.

Sería interesante que prestaras atención, escribieras o incluso intentarás grabarte durante el estudio, diciendo en voz alta TODO lo que te dices a ti mismo. Sea lo que sea que te venga a la cabeza (si, parecerás un loco o loca), pero así podrías ir analizando todo eso que pasa por tu cabeza y verás que tipo de refuerzos o estímulos mentales tienes a la hora de hacer las cosas. Mucha gente incluso parece que supiera leer el futuro, te dicen: “Ya verás que esta canción me saldrá mal, me pongo muy nervioso” o antes de un ensayo te dicen “Hoy no tengo mi día”. Y ¡magia! Las cosas salen tal y como lo ha dicho esa persona. ¿Por qué será?..

Creo que hay muchos factores que determinan nuestra actitud al encontrarnos con retos, situaciones difíciles o frustraciones, pero pienso que, la manera en qué reforzamos nuestros miedos o reafirmamos el recuerdo de algún fallo, juega un gran papel en el resultado.

Somos como las palomas del estudio del psicólogo Burrhus Frederic Skinner. Fue premiando a las palomas cada vez que golpeaban con el pico una pelota de ping pong. De esta manera fue encadenando una serie de acciones a base de estímulos positivos hasta que lograrán una acción más compleja como la de ser premiadas cada vez que ganaban un punto contra la otra paloma en una partida de ping pong que debió ser muy emocionante.

Te imaginas, si unas palomas pueden alcanzar tales resultados con un estímulo positivo tan simple como la comida, ¿Qué clase de resultados podrías obtener tú con potentes refuerzos mentales? Puede sonar exagerado, pero la fortaleza mental que tienes puede determinar enormemente el resultado de tu sesión o presentación. Conozco mucha gente que, ha fallado incluso mucho antes de comenzar. Así mismo hay quienes, sin un ritual rebuscado y complicado, son incapaces de desarrollarse bien, sin importar lo preparados que se encuentren.

Lo que propongo es, simple pero fácil de olvidar:

¡Intenta controlar tus pensamientos!

¿Mis pensamientos? Sí, eso mismo. Escucha lo que te dices, cambia las frases que te dices a ti mismo (o para muchos, las torturas que se dicen antes, durante o después de una presentación) y trata de cambiar la manera en que afrontas los fallos.

“El fracaso es el condimento que da al éxito su sabor”

Truman Capote

Si te fue mal en algún concierto, no recaigas como si fuera un deja vú y te digas: “Me pongo super nervioso, la vez pasada fue un desastre”. Intenta controlar y aunque sientas que te engañas, analiza lo que te dices.

Puedes comenzar por cambiar directamente lo que te dices: “Esta vez estoy mejor preparado, tengo más experiencia y me siento mejor”. Sé un coach para ti mismo, en tu cabeza.

¡No, no tienes mala memoria, ni tienes menos talento que el vecino! Simplemente, hay personas que tienen más horas de práctica acumuladas y experiencia, pero tú, con esfuerzo, vas por ese camino.

Prémiate como a las palomas. Recuerda las cosas buenas que has hecho, valora lo que has mejorado y agradece tus horas de práctica. Si has tenido un mal día de trabajo, el ensayo no tiene por qué ser igual. No te leas el futuro y si lo haces, hazlo siendo positivo. Veo tantas veces que, cuando tenemos dos posibilidades, tiramos por la negativa, cuando muchas veces la positiva tiene más probabilidades. Si te dicen “tienes 50 por ciento de posibilidades de fallar”, sé de las personas que dicen “Voy a triunfar, tengo buenas posibilidades”.

¿Cómo reprogramar tu mente para ser más positivo?

Escucha gente positiva, gente de éxito y después analiza lo que te dices a ti mismo y que tipo de frases pasan por tu cabeza a la hora de trabajar, estudiar o exhibir tus habilidades. Cambia todo lo que te haga daño o suene negativo por algo positivo o productivo. Siempre se puede “arreglar” la frase para que te haga sentir mejor. Si te parece que es un engaño barato para tu mente, déjame decirte que ser negativo también lo es. A menudo sufrimos por la posibilidad de que pase algo, más que por el hecho en sí. Sufrimos por semanas lo que podrá pasar, cuando en realidad, no sabemos si va a pasar.

Reajusta tus ideas y tus refuerzos mentales. Que un mal día, no dure todo el día.

Gracias por leer. Espero tu opinión o comentario, todos podemos ayudarnos con nuestra propia experiencia.

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