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Calidad de vida



Estaba hace un tiempo mirando la película de “Patch Adams” y me ha despertado la curiosidad el mensaje que intentaba trasmitir el protagonista. Ponía la calidad de vida de los pacientes por encima de los protocolos y las reglas de un hospital. Mencionaba la importancia de darle valor a cada día y a cada persona por encima del miedo a morir.

“Todos moriremos Truman, nuestro trabajo consiste en aumentar la salud, ¿sabes lo que significa?, significa mejorar la calidad de vida, no sólo retrasar la muerte.

Patch Adams

Retrasar la muerte… Me he quedado con esa frase, ya que creo que nos hemos acostumbrado a hacer lo mismo. Intentamos sobrevivir en este mundo y tener todas nuestras comodidades (o las que nos han metido a la mente que necesitamos), todo esto a cambio de no tener muchos momentos de profunda alegría y relajación.


Cuantas veces he escuchado que, es mejor tener un trabajo seguro y con buenas bonificaciones, a pesar de no gustarnos en lo absoluto. Entiendo que da mucho miedo arriesgarse a buscar algo que nos haga felices y nos haga sentir realizados, pero quiero parafrasear al señor Patch Adams y decir “¿Por qué tanto miedo a morir?”, pero de una manera menos drástica y decir “¿Por qué tanto miedo a arriesgarnos?”.


Yo he tenido mis propios bloqueos, los cuales estoy enfrentando, pero sinceramente no me arrepiento para nada hacer todo esto que me apasiona. Cada minuto invertido en trabajar en todo lo que me hace sentir bien, es un minuto de vida ganado.


Creo que más que intentar vivir muchos años, con comodidades y “seguridad”, es necesario vivir todos esos años con alegría, satisfacción y paz. No importa el trabajo que hagas, ni la cantidad de dinero o lujos que ganes, la felicidad se encuentra dentro de uno mismo. Si la fórmula fuera tan simple como Dinero = felicidad, no existiría ningún rico en depresión. Por supuesto, no estoy hablando en contra del dinero, es un elemento importante en nuestra realidad y debemos aprender a subsistir con nuestros talentos y saber venderlos para encajar en nuestra sociedad, simplemente intento explicar mi reflexión sobre que, muchas veces no compensa sacrificar tantas cosas para obtenerlo.

Si vives de lunes a viernes amargado casi todo el día para tan solo disfrutar de un sábado, creo que hay un gran desequilibrio.


¿Qué propongo?


No soy un pseudo-visionario que te puede decir qué hacer, pero te comparto mis reflexiones para partir desde algún punto, sea el correcto para ti o no.

Mi propuesta es realmente interiorizar en ti mismo y encontrar los motivos por los que haces las cosas.

Digamos que trabajas mucho y te sientes agobiado por ello. Para ello te recomiendo una simple acción; Siéntate en un momento y sitio que te proporcione tranquilidad y escribe esa pregunta y respuesta: ¿Por qué lo hago? Y analiza tu respuesta.


SI trabajas todo el día por el “bien de tu familia” por ejemplo, es una noble respuesta, pero tal vez estamos (me incluyo) obviando muchas cosas, tales como “¿esto es lo que realmente necesita mi familia y yo?” tal vez tu hijo o hija prefieren pasar más tiempo contigo o así tu pareja, más que tener una televisión un poco mayor.

No se trata de volverte ermitaño y dejarlo todo, simplemente equilibrar tu vida y ver qué cosas son realmente importantes.


He descubierto que cuando estás feliz haciendo lo que haces, necesitas muchos menos lujos para sentirte bien (ojo, si puedes permitírtelo, no tiene nada de malo adquirir algo).

Mejora la calidad de tu vida y la de tus seres queridos, por encima de vivir más cómodamente.

La pandemia que estamos viviendo hoy en día ocasionada por el virus COVID-19, nos está mostrando que las cosas pueden cambiar de un día para otro. Así que, mejor vivir por motivos que nos lleven a la felicidad más que a la comodidad.

¡Gracias por leer! Puedes escribir en la sección de comentarios más abajo en este artículo y darme tu visión sobre el tema, lo leeré encantado.

El efecto mariposa



El poder de una simple acción puede cambiar tu día por completo, incluso pecando de exageración, puede llegar a cambiar tu vida.

Todo esto suena demasiado fuerte y eso nos puede hacer sentir escépticos sobre el tema, pero la vida misma se forma de pequeñas decisiones, de las cuales, alguna de esas pequeñas decisiones se convierte en un momento destacado de nuestra vida.

Imaginemos que nos levantamos de mal humor, por la razón que sea. Puede ser un golpe en la ducha o simplemente haber despertado tarde (tal vez todo comenzó desde el día anterior que has olvidado poner el despertar adecuadamente). Esa “mala racha”, como solemos llamarle a un evento aislado y hasta bastante común, nos va marcando el día para tintarlo con esos matices grises de nuestro estado de ánimo turbio. Llegamos al trabajo, más bien a nuestro negocio. Abrimos y hablamos de mala manera a nuestro cocinero (tenemos un restaurante). En el contagio de nuestro mal humor, provocamos que nuestro empleado o empleada cometa un error en sus labores, lo cual nos lleva a incrementar la llama de nuestro día desdichado. Sin saberlo, ese fatídico día, teníamos la visita de una persona influyente en la ciudad y queda bastante insatisfecha con nuestro servicio, cosa que se corre la voz y nos afecta enormemente a nuestro negocio.

No digamos que hemos perdido la oportunidad de nuestras vidas, pero a veces suele pasar.

Puede ser que sea solo un día y no sea fundamental en nuestro futuro, pero muchas veces, las malas decisiones y el hacer cosas que no deseamos cada día, así como no buscar nuestra paz y tranquilidad, provoca que esos días sean muy frecuentes.

Muchas veces me he preguntado, ¿Qué tiene cierta gente para generar éxitos y abundancia?

He llegado a pensar que solo se trata del efecto mariposa, tal vez no es en sí el termino exacto, pero me hizo gracia la referencia. La serie de acciones y decisiones que vamos tomando, guiadas a veces por un simple mal momento o malas compañías que nos contagian esos malos momentos, pueden llegar a convertir nuestra vida en un verdadero desastre.

Somos creadores de nuestra vida; constantemente estamos decidiendo hacia dónde vamos y como queremos vivir el día siguiente y más importante, el día de hoy. Por eso, he considerado de gran importancia el tema de “Encuentra tu equipo de motivación”, porque también podemos ser influenciados por la amargura e insatisfacción de quienes nos rodean.

Disfruta cada momento, busca alegrarte el día, aléjate de lo que te amarga y no caigas en discusiones y mal tratos innecesario. Todo esto va mermando nuestra energía y va creando una oleada de acontecimientos guiados por ese estado de ánimo. Hace unos años que ronda mucho el tema de la “ley de la atracción” y yo creo firmemente que:

<<Atraemos lo que somos y somos lo que pensamos>>

Cada gesto, palabra e intención con la que realizamos todo, se contagia y crea situaciones que concuerdan con nuestra forma de ser.

No es necesario asustarnos, creo que nuestra vida puede cambiar al momento en que decidimos pensar de otra manera. Si hemos atraído cosas que nos hacen daño, podemos buscar la fuente de esas situaciones en nuestros pensamientos recurrentes. Veamos la forma en que pensamos y afrontamos cada parte de nuestra vida y decidamos si queremos que ese pensamiento (como un aleteo de una mariposa) cree un tornado en nuestras vidas.

“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el que se creó”

Albert Einstein.

¡Gracias por leer!

El estado de hibernación



¿Qué es el estado de hibernación?


En realidad es el curioso nombre de mi primer libro “el estado de hibernación” en el que hablo sobre nuestra vida pasiva. Creo que la secuencia repetitiva de cada lunes a domingo, su rutina, sus costumbres… Nos lleva a vivir esperando a que acabe el día y termine todo eso que nos molesta, ya sea trabajo, compromisos, deudas o problemas emocionales y/o familiares.

Creo que todos tenemos dentro de nosotros una fuerza, una llama que nos hace sentir que queremos hacer algo increíble y superar nuestros límites. Lo triste es que, con el tiempo, esta sensación va desapareciendo o en algunos casos nunca aparece esta sensación.


Cuando comencé a escribir mi libro, me recordaba a mí mismo, hace años, con una energía inagotable y con enormes deseos de ser el mejor… ¿Por qué fui perdiendo este fuego interior?

Así como explico en mi libro, creo que la vida hoy en día, para la mayoría, está diseñada para buscar la “seguridad” y alejarnos de los riesgos y las aventuras, para así no sentir ningún “peligro”. Nos apartamos de cualquier idea que pueda representar arriesgar “todo lo que tenemos” aunque realmente no seamos felices. Pensamos que es mejor tener «algo» a “perderlo todo”, por lo que vivimos, o más bien, sobrevivimos, con la idea de tener comida en la nevera, comprar un buen coche y no tener miedo de perder el cheque mensual, pero creo que por dentro, sabemos que somos más que eso y algunas veces, en nuestros momentos de soledad, esta idea nos pega fuertemente y terminamos por deprimirnos o recriminarnos diciéndonos, “no he hecho nada importante en mi vida”. No seamos tan fatalistas, sí que hemos hecho cosas y hemos aprendido muchas otras más, pero debemos buscar ese “algo” que nos hace despertar cada lunes con entusiasmo y deseos de hacer eso que nos apasiona.

Suena ridículo. ¿Cierto? Pensar que puedes despertar el lunes alegre y entusiasmado, pero te quiero contar que eso me está pasando a mí. No, no he ganado la lotería, no me han dado un aumento de miles de euros, pero mi vida ha dado un giro difícil de describir en 2 párrafos, pero todo se debe a “el estado de hibernación” o mejor dicho, a comprender lo que es y cómo luchar contra ese estado. Descubrí que ese fuego interior no se pierde con la edad, sino con la desconexión con la motivación y la pasión.

Comprendí que nos frustramos y amargamos simplemente por el hecho de ganar prejuicios y pensar que “ya no somos jóvenes para soñar”, y no hablo solo de adultos, hay gente muy joven que ya piensa que soñar y desear algo grandioso no es algo conveniente, que no es “realista”. Déjame decirte que ningún logro increíble era “realista” antes de lograrse.

El estado de hibernación es esa vida a la que caemos por no querer hacer más y salir de nuestra zona de confort. Es esa amargura, aburrimiento y pasividad a la que caemos cuando no tenemos un propósito real más allá de sobrevivir y pagar nuestras cuentas. Es simplemente estar “en funcionamiento” pero realmente es estar “usando pocos recursos”.

Todos los artículos de este blog, están dirigidos a alejarte de ese estado de hibernación y buscar darte una vida llena de alicientes y motivación. Es una búsqueda en la que me he sumergido sin titubeos y estoy tratando de compartir con todos.

No te conformes con “pasar” cada semana y busca tener entusiasmo desde que despiertas hasta que te duermes. Busca ayuda para encontrarte fuera del estado de hibernación, yo cuento con artículos, directos en mi canal (www.twitch.tv/lfvela) así como mi libro que explica maneras de entrar en acción. Si encuentras alguna persona, herramienta, libro, vídeo, profesional o canciones, aférrate a ello y no te alejes de eso que te motiva. Te deseo lo mejor en tu camino. ¡Gracias por leer!

El poder de una mala idea


Photo by Maria Teneva on Unsplash

¿Cuántas veces nos hemos paralizado por no tener inspiración o una buena idea?


Me ha pasado que, quiero solucionar un problema o intento crear algo y al ver que no se me “ilumina la cabeza” con esa gran idea, termino por frustrarme y por dejarlo. Es aquí cuando recuerdo algún episodio de la serie “Dr. House” en donde remarca la importancia de su equipo. No recuerdo realmente las palabras, pero el mensaje era que necesitaba de su equipo de profesionales para que le dieran “malas ideas” y de esa manera él podía llegar a la «buena idea». Al tener esa lluvia de “ideas malas”, terminaba por darle la pista apropiada para solucionar el problema.


La creatividad es una cosa curiosa. Recuerdo una etapa muy intensa de composición en la que podía pasar horas sin escribir nada definitivo, o más bien, escribir muchas cosas que terminaban siendo borradas, para después de golpe escribir la “idea correcta” y continuar sin parar por un largo tiempo. Había días buenos, días que no salían cosas buenas, pero creo que es en base a todas las ideas “fallidas” que fui experimentando que al final, encontraba lo que buscaba.

Muchas veces juzgamos precipitadamente las cosas que se nos vienen a la cabeza, pensando que son una tontería, pero. es con un gran cúmulo de tonterías que vendrán las NO-tonterías.

En un libro muy interesante sobre la creatividad “Agílmente – Estanislao Bachrach” se habla sobre esto. Se propone en el libro, hacer una lista de 100 soluciones o ideas sobre el problema que quieres solucionar. Las primeras serán muy evidentes, pero se aconseja escribir sin pensar si son buenas o malas ideas. Al avanzar en la lista, se eliminan las opciones evidentes y te obliga a “exprimir más tu cerebro” para encontrar más opciones y llegar a las 100.
Te podría sorprender lo efectivo que puede ser escribir ideas sin tratar de desarrollarlas ni juzgarlas anticipadamente.


< Es la mezcla de nuestras malas ideas con nuevas ideas lo que nos lleva muchas veces a tener esa “iluminación” y encontrar la solución. >


Yo he sido víctima de no realizar nada hasta no sentir que es “perfecto”, pero esa perfección no existe, para empezar porque es subjetiva a los quién la percibe y segundo motivo y el más importante, no puede haber algo perfecto que no ha sido realizado. Quiero decir que, por buscar algo brillante y jamás darle oportunidad a las “malas ideas”, al final no hacía absolutamente nada. (lee sobre esto en mi artículo «La enfermiza carrera hacia la perfección») No quiero decir que apuestes por cosas que no te convencen y que no encuentras de buena calidad. Sino que no debes frustrarte por si ese capítulo de tu libro empieza mal o esa canción es “mala”. Estos intentos te llevarán a hacer la obra maestra que estás buscando, claro siempre con dedicación y deseos de superación. Imagina un médico que no hace el intento de hacer su examen final para graduarse hasta que no sienta que esta 100 por 100 seguro de aprobarlo perfectamente. ¡Hay que esforzarse y después intentarlo! Que la vida entera se te puede ir en la espera de estar totalmente preparado. (Puedes leer el artículo «miedo excesivo a equivocarte»)


Siempre se puede avanzar y aprender cosas nuevas, pero en el camino del aprendizaje hay que hacer intentos y permitirnos fallar para podernos levantar con más fuerza y decisión. La mayoría podrá coincidir en que su grupo favorito tiene alguna canción “no tan buena” como las otras. Incluso esa “no tan buena canción” puede ser la favorita de otra persona.
No tengamos miedo a aventarnos y enfrentarnos a poder fallar. Tenemos que aprender cada día, pero también tenemos que aprender a superar la frustración y saber levantarnos de un fallo. Nadie ha logrado algo grande sin tener algún fallo y esas “malas ideas” han sido la base de tu idea exitosa.

Así que la próxima vez que estés planeando hacer algo, haz tu propia lluvia de ideas, no juzgues lo que viene a tu cabeza precipitadamente y apuntalo todo. Tal vez cuando leas tu lista de ideas, te venga la solución brillante que esperabas. Incluso, probablemente esa idea ya esta en tu lista, solo falta ser pulida y mejorada.


¡Gracias por leer! Estaré encantado de leer cualquier comentario en la sección de abajo.

Aprende a valorar el conocimiento del experto


Photo by Maeva Vigier on Unsplash

Recuerdo haber visto una anécdota sobre un mecánico que, por casualidad, se encontró con un hombre que tenía problemas con su coche. El mecánico ofreció sus servicios al hombre desesperado y este accedió por aceptar el trabajo del buen mecánico, «¡Vaya suerte que un buen mecánico pasaba de casualidad!» Al abrir el capote del coche, el mecánico echo un vistazo y en cosa de 5 minutos, saco sus herramientas, hizo un pequeño ajuste y ¡listo! El coche estaba arreglado. El hombre agradeció al mecánico y preguntó cuánto le debía por sus servicios. El mecánico le señalo la cifra y el hombre se exaltó. “Cómo es que me cobra tanto por algo tan rápido” y el mecánico contestó “no le cobro por el tiempo que me llevo ese ajuste, sino porque que ajuste hay que hacer”.

No recuerdo bien dónde leí eso, pero la lección es sumamente valiosa.

Seguido nos topamos con gente que menosprecia el trabajo de los otros simplemente porque les parece que no representó un gran esfuerzo en ese momento. El problema aquí es la falta de profundidad que se tiene para valorar el arduo trabajo que se requiere adquirir conocimientos. Hay personas que se molestan porque un médico les cobre tan caro por escribir una simple receta o diagnosticar algo “común”, pero, ¿sabes los años de estudio que ha atravesado ese médico para poder distinguir ese simple malestar de otros? Incluso muchos quieren que el médico atienda en una fiesta o en días libres. Lo mismo pasa con los músicos por ejemplo. Muchas veces me he topado con la frase “creo que es muy caro” y en sus mentes está el “cómo va a cobrar tan caro por algo que le divierte y se la pasa bien”. Es imposible generalizar, pero he leído que se necesita aproximadamente unos 10 años de práctica para dominar un instrumento, sin contar el enorme gasto de clases, libros, audios, etcétera.

Lo mismo pasa en negocios. Algún valiente se aventura a abrir su propio restaurante y pone toda la ilusión, sudor en la frente y capital para que esto sea realidad. Una vez abierto, los “amigos” van a disfrutar del local y al llegar la cuenta se espera un “descuento de amigos”

Creo que nos cuesta mucho ver más allá de nuestra propia comodidad, si lo hiciéramos, veríamos los riesgos, trabajo y enorme cúmulo de horas que ese servicio, sea el que sea, le ha costado al profesional.

“Si crees que un profesional cuesta caro, espera a ver lo que te puede costar un incompetente”

Como en algunos artículos que he intentado promover el seguir estudiando y buscar seguir ofreciendo algo mejor, también debemos apoyar a aquellos que hacen las cosas bien y desean ofrecer más. No es cuestión trata de buscar siempre lo más caro, pero si aprender a ver más allá y poder valorar el conocimiento y el trabajo de nuestras profesionales.

Cuando nos encontramos con alguien que sabe hacer bien su trabajo, lo hará parecer fácil, sin embargo eso no significa que no le ha costado mucho tiempo y dinero el poder adquirir esa habilidad o conocimiento. A veces tenemos que toparnos con la pared de la ignorancia para poder valorarlo, pero si hacemos un esfuerzo, tal vez podamos beneficiarnos de esos profesionales que no se conforman con hacer las cosas, sino que las hacen increíblemente bien.

Todo conocimiento tiene su precio. Si deseamos cosas rápidas y baratas, tal vez con el tiempo, la gente no vea necesario llegar al siguiente nivel de calidad y perdamos a muchos de esos grandes expertos. Es tan común ver que la gente crea que pueden hacerlo mejor solos que con un profesional, pero eso solo dibuja el poco conocimiento que tienen sobre el tema. Todo trabajo requiere esfuerzo y hay muchas horas atrás del resultado que estás viendo.

Hoy en día, un mundo de gente cree que son «grandes

crítico» en redes sociales. Todo el mundo, atrás de sus pantallas, son capaces de señalar a los demás, pero hasta escribir una simple reflexión requiere tiempo. Antes de quitarle valor al trabajo de otros, intentemos ver lo que pudo haberle costado a esa persona y vamos a apoyar a esos que desean mejorar el entorno, sea cual sea.

La próxima vez que tengas un gran mecánico a tu servicio y haga un trabajo impecable, dale tu sonrisa y paga sus servicios, que tal vez el “amigo de mi amigo” que lo hace más barato no sabe lo suficiente y termines pagando su precio y el del buen mecánico al que tendrás que ir después de la mala reparación…

¡Gracias por leer!