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Crea buenos hábitos. La clave para ser productivo.


Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

Siempre que comienzo alguna lectura sobre productividad, llega el momento en que se habla de los hábitos. A veces son pequeños, otras veces parece que es una labor inmensa adquirir ese tipo de acciones cotidianas y que parezcan rutinarias.

Recientemente leía un artículo muy interesante, que hablaba sobre cuánto tiempo se tarda una persona en automatizar una acción para convertirla en un hábito. (Puedes leer sobre este tema y más en https://bulletproofmusician.com/) Menciona algo sobre el mito de los 21 días para formar un hábito. En este artículo se mencionan algunos estudios que tratan el tema y han concluido en un promedio de días para alcanzar convertir una acción en un hábito. En este caso, estos estudios concluyeron en los 66 días, aunque los resultados variaban tanto como de entre los 18 días a más de 200 días.

He notado en mi propia experiencia, que poner en marcha ciertas rutinas, ayudan enormemente a ser más organizados y por supuesto, más productivos, incluso a administrar mejor tu dinero y parecer que rinde mucho más que antes. Son los pequeños hábitos, como destinar una parte a ahorrar o comprar una agenda y organizar tu día cada mañana, los que hacen una enorme diferencia en tu experiencia de vida y en tu productividad. Debo admitir que al principio, esta serie de acciones parecen un poco “forzadas”, pero es alentador leer que, si lo haces con persistencia y constancia, este comportamiento se volverá un hábito y será parte de tu rutina, debo decir que eso está pasando en mi vida con muchas pequeñas acciones.

En toda actividad, creo que es muy eficiente crear rutinas y hábitos muy específicos. De esta manera, llegará el día que será más sencillo hacerlo.

Aprende de la gente productiva y mira sus consejos, hay muchos blogs y libros que hablan al respecto. Te dejo algunos consejos.

Consejos para ser más productivo.

  • Apunta en alguna lista todas las cosas que tienes pendientes por hacer. Incluso si puedes tener una agenda y apuntar los días. Quitarte la preocupación de tratar de recordarlo todo, ayuda mucho en tu organización y te ayuda a no mal gastar energía.
  • Organiza tu día cada mañana y pon prioridades. No todo es importante y debes saber distinguir que cosas hay que hacer hoy y que otras podrían esperar.
  • Destina tu dinero a ahorros, inversiones y diversión, así como a otros gastos. Hazlo al principio, antes de gastarlo todo, no importa que sea mucho o poco, después de un tiempo no sabrás como has podido guardar tanto.
  • Haz una lista o plan de estudio. Nunca debes de dejar de aprender, dedica un tiempo fijo cada día a ello y respétalo. Para ser más efectivo, anota todas las zonas de aprendizajes que debes de cubrir y divide el tiempo con equidad y por importancia. Te sorprendería ver lo que puedes hacer con unos minutos al día. Aunque creas que eres un experto en tu tema, siempre puedes aprender más. Destina un rato para estudiar sobre lo tuyo cada día, aunque sean 5 o 10 minutos al día, te sorprendías al ver cuánto has aprendido en 1 año.

La productividad aumenta cuando tienes claro lo que tienes que hacer y sabes cuáles son tus prioridades.

Recuerdo al principio de mi carrera, tenía una tabla con todas las asignaturas que debía cubrir y todas las secciones que tenía que aprender en cada una, así como todos los temas a aprender o practicar. Una vez terminada la lista, ví que era un mundo de información y me sentí un tanto asustado, pero aún así, decidí dividir el tiempo y he dedicado en su momento, 5 o 10 minutos a cada sección. Me ponía un cronómetro y respetaba el tiempo de cada parte, sin tratar de pasarme del tiempo (ya que hay cosas que te gustan más que otras). Al final, me sorprendió que normalmente, era capaz de terminar la tabla sin tanto agobio y parecía más rápido. Eso fue cada día y mi desempeño fue notablemente alto, ¿pero qué sucedió más adelante? Mi ego se inflo y comencé a pensar que ya no era necesario seguir esa tabla y la comencé a ignorar, al poco tiempo, comencé a notar que iba atrasado en varios puntos y el tiempo ya no me alcanzaba de la misma manera, por lo tanto, mi solución fue dedicar desorganizadamente más tiempo a lo que estaba atrasado, pero tampoco me fue demasiado útil, porque me cansaba y descuidaba otros puntos. En resumen, aunque parece tonto y nos sentimos “demasiado listos para seguir estos consejos”, debemos superar esa sensación de falso control y empezar a organizar nuestras actividades y nuestros días. La constancia cada día, es más productiva que estudiar todo el domingo o los últimos días antes de un examen o prueba. Crea el hábito de hacer las cosas, y será cada vez más fácil hacerlo. Por experiencia, sentarte a practicar o estudiar, sin saber qué hacer y cómo, termina por ser un desperdicio de mucho tiempo.

Dedica un par de minutos a organizarte y a tener claro, qué harás con ese tiempo, te aseguro que destinar unos minutos a organizar tu tiempo, jamás será una pérdida de tiempo.

Los hábitos pueden ser buenos o malos, intenta esforzarte durante los días que te sean necesarios para automatizar y crearte buenos hábitos. Puedes volverlo incluso un juego y apuntarte el número de días seguidos que has cumplido y observa o apunta las sensaciones que tienes al paso del tiempo. Cuando veas que te es “normal” hacer esa acción, en hora buena, has programado en ti, un nuevo y buen hábito.

Gracias por leer, si te apetece, deja un comentario abajo y háblame de tu experiencia o déjame tu opinión.

La importancia de aburrirnos.


Photo by Siavash Ghanbari on Unsplash

Hoy en día, con las múltiples alternativas de entretenimiento que tenemos, desde cualquier película o serie en tu televisión personal (que cabe hasta en nuestro bolsillo), hasta los incontables videojuegos para distraerte, que pueden saciar prácticamente cualquier gusto. Hemos perdido la tolerancia al aburrimiento, por no decir que, ahora aburrirnos parece molestarnos y ya no suele ser una opción.

Es curioso que, incluso los niños, poco a poco desconozcan lo que es sentirse aburrido.

Recuerdo cuando era un niño, teníamos nuestros dibujos animados favoritos que transmitían a una hora en concreto, en su canal respectivo. Esperábamos con ilusión la hora de verlos y cuando terminaban, no teníamos más remedio que esperar al día siguiente para poder continuar con el siguiente episodio. Como consecuencia, la televisión tenía “tiempo limitado de diversión”, puesto que después llegaba a nuestros labios la típica frase “ya no hay nada bueno que ver”, lo que nos obligaba a apagar el aparato y buscar otra cosa por hacer. Lo mismo que los teléfonos móviles no existían, no había ese catálogo infinito de juegos al alcance de un botón. Fue así, que hemos tenido muchas veces la sensación de estar aburridos. Al no tener “nada que hacer», reinventábamos juegos, buscábamos aventuras afuera en el patio e incluso ¡conocíamos a los vecinos! Incluso de varias calles a la redonda; Buscábamos hacer planes con amigos de la escuela, primos o vecinos, ya sea jugar al escondite, dibujar cosas o un buen partido de futbol. Al estar aburridos, teníamos que ser creativos e imaginar cosas, incluso recuerdo haber perfeccionado el arte de crear muñequitos de plastilina o de papel, o incluso esperar una buena lluvia para dejar un barco de papel en el río que se formaba al lateral de la calle.

Hoy estamos matando esos ratos de aburrimiento, con aplicaciones que tienen todas las series y películas a nuestro alcance, nunca llega el “no hay nada en la televisión”, por lo que poco a poco, nos sentimos raros por estar aburridos.

He descubierto que, si tienes ratos para “aburrirte”, puedes empezar un dialogo contigo mismo, muchas veces no sucede nada, pero otras muchas, si tienes ganas y un sitio tranquilo y dónde anotar, te pueden llegar muchas grandes ideas creativas, tal vez esas que has estado esperando por un buen tiempo, o esa solución a ese problema de trabajo que no encontrabas. Recuerdo haber leído sobre las “revelaciones creativas”, que vienen de golpe y te iluminan para encontrar una solución o esa gran idea que has estado buscando. En varios sitios que he leído sobre temas como la creatividad, se comenta que tener ratos de relajación y espacios adecuados, fomentan la aparición de estos “golpes de inspiración”. Para encontrarte en este estado, debes de poder aburrirte un poco, o mejor dicho, tener espacios de tranquilidad para hablar contigo mismo y escucharte realmente, lejos del ruido de la vida diaria. No se necesita ir a una montaña aislada por 1 mes, a veces sólo basta con dedicar unos minutos al día para ti y apagar todas esas distracciones, para poder conectar contigo mismo y tu ser creativo (si, todos somos seres creativos, solo que a veces tenemos esa parte durmiendo).

Apaga el teléfono y deja la televisión un rato, desconecta de los clientes y sus molestos emails, aunque sea por unos minutos al día. Prepárate un buen té o un café y busca un espacio tranquilo para pensar y no hacer ¡nada!, te recomiendo tener una libreta a la mano para apuntar las buenas ideas que te puedan surgir. Permítete a ti mismo sentirte aburrido o aburrida, no, no hay nada de malo en ello, y escucha lo que llevas tiempo que quieres decirte a ti mismo y que el ensordecedor ruido de tu rutina no te deja escuchar.

– El mundo se ha vuelto una ruidosa carrera contra el tiempo, pero vamos tan deprisa, que ni siquiera sabemos a dónde vamos –

Solo nos han enseñado que tenemos que ir a toda velocidad, sin parar a disfrutar del camino y sin pensar al menos a dónde nos dirigimos.

Enseña a tus hijos a estar cómodos con los ratos de aburrimiento y que aprendan a solventarlos ellos solos con creatividad, no intentes ahorrarles el esfuerzo, dándoles todo ya hecho (cómo un móvil o tablet) y aplica lo mismo para contigo, nunca se sabe, tal vez en esos ratos de introspección y dialogo interno, puedas encontrar lo que has estado buscando. Todos tenemos que aprender a estar solos un rato y disfrutar de nuestros propios pensamientos. Hazte amigo del “aburrimiento” y deja salir tu ser creativo.

Por otro lado, la otra parte de la palabra aburrimiento, que se refiere a estar cansado de algo repetitivo, se puede vencer siendo creativo, jugando y cambiando la rutina. Si tu trabajo es muy aburrido o el trayecto a casa lo es, puedes hacerlo siempre diferente e intentar jugar con ello. Piensa en juegos e ideas para distraerte. Recuerdo que paseando, fui poniendo nombre a los árboles, nombres tontos y graciosos que describieran un poco las características del árbol. Al final, los niños querían pasear para conocer a esos “peculiares amigos” y un camino rutinario y aburrido se volvió en algo tonto y gracioso.

No pierdas el día odiando tu rutina y haz que la vida sea un juego, sin que la calidad de tu trabajo se vea afectada, por supuesto. Y sobretodo, no subestimes el poder de escuchar tu voz interna, te sorprenderías de lo que tienes que decirte, sólo debes de tener tiempo, espacio y «aburrimiento» para escucharte.

Programa o apunta en tu agenda esos pequeños espacios para ti, y respetalo como si de una junta importante se tratase.

< La vida no es una carrera contra el tiempo y podemos frenar la marcha para disfrutar del paisaje. >

Deja tu opinión en la sección de comentarios y cualquier consejo, puedes ser de gran ayuda, no lo dudes. ¡Gracias!

Elimina el plan B


Photo by Elena Koycheva on Unsplash

Debo admitir que hay artículos que resultan todo un desafío y provocan una sensación de gran responsabilidad o miedo, este sin duda es uno de ellos.

Hace poco, estaba leyendo un artículo muy interesante sobre las expectativas y lo peligrosas que pueden llegar a ser en tu vida. Se hablaba sobre ser realistas y no salir de la zona de confort solo por el hecho de querer hacerlo, sin ningún motivo más que sentir que haces algo «atrevido». Es verdad que hoy se dice mucho y que ronda por muchos sitios el mensaje de “déjalo todo y haz lo que quieras”, yo soy precisamente uno de esos representantes en cierto modo. Es un consejo sumamente importante y delicado y hay que hacerlo con responsabilidad e inteligencia. No creo que debamos de cambiar todo lo que hacemos, solo por sentir que hacemos lo que muchos hacen o por sentirnos “atrevidos y aventureros”. No debemos arriesgar nuestra “comodidad” solo para decir a los cuatro vientos “soy valiente y lo he dejado todo”. El primer paso para seguir este artículo sería, saber realmente cuál es el sueño de nuestra vida y que es lo que realmente nos apasiona, hablamos de pasión y verdadero deseo de vivir ese trabajo, profesión o pasatiempo con gran intensidad y trabajo duro. No creo que debamos tomar una decisión solo porque estamos cansados de todo y queremos dejarlo todo por algo que parezca “más divertido”. Los sueños y los grandes objetivos requieren gran trabajo, dedicación e incluso un mínimo grado de obsesión (en forma positiva). Este artículo está destinado para todas aquellas personas que sienten ese calor por dentro, que arde por hacer ese “sueño de toda la vida”, pero que tal vez no han encontrado la manera de materializarlo y volverlo una realidad en su vida. Escribo para esa persona que desea despertar cada día con gran ilusión de empezar a trabajar en aquello que le hace sentir felicidad, y esa felicidad viene por la gran pasión que siente con esa actividad. No importa lo absurdo que suene el sueño, ni por lo complejo o pequeño que pueda parecer, aquí lo importante es el motivo que lo mueve y que el combustible de este cambio o deseo de cambiar sea no menos que auténtica pasión y motivación por algo. Si no estás seguro o segura de lo que deseas hacer, dedica tiempo para meditar y reflexionar que es lo que quieres de tu vida, antes de sacrificar tu zona de confort. ¡Cuidado! Este tipo de decisiones no son para quienes buscan caminos fáciles y rápidos, mucho menos para aquellos que solo quieren pasar el rato y no dar nada a cambio.

¿Por qué tienes un plan B?

Es interesante cuando nos decimos “quiero lograr esto en mi vida y voy a dar lo mejor de mí para alcanzarlo”, pero al mismo tiempo, estamos pensando en lo que haremos si fracasamos en ese sueño o proyecto, lee con cuidado esa frase “si fracasamos o si no resulta…”


Empezamos con gran ilusión por hacer algo que nos apasiona, muchas veces como pasatiempo o algo que hacemos para matar los ratos libres, tal vez desde muy jóvenes o tal vez es un nuevo pasatiempo de adulto. Muchas veces ni siquiera pensamos en dedicarnos por completo a ello. Ponemos toda nuestra energía, fuerza, amor, alegría y dedicación en ello, como por supuesto, mucha paciencia. Avanzamos a velocidades impresionantes y nos retroalimentamos de esa sensación de crecimiento, por lo que progresamos aún más. Pero, ¿qué sucede con el paso del tiempo? Llega siempre el momento del primer fallo, o de esa primera prueba difícil que parece que no podemos superar (más aún cuando hemos decidido dedicarnos por completo en ese sueño o proyecto). Todos y todas pasamos por eso, el problema es que esos fallos o intentos no exitosos, muchas veces los aceptamos como un retundo “he fracasado”. Ese es el gran problema, compramos muy rápido y muy fácil la etiqueta de “fracasado”. Mi propósito en este artículo es, cambiar la percepción sobre esa sensación y proponerte que luches sin temor a fallar. Piénsalo con calma, todos fallamos, ¡debemos fallar!, esa es la manera de aprender cualquier cosa. Imagínate que un gran patinador profesional nunca se haya caído o lastimado intentando nuevos trucos, o jamás intenta cosas arriesgadas por miedo a fracasar en un entrenamiento o peor aún en una competición, o puedes imaginarte un jugador de baloncesto que jamás intente hacer tiros lejanos y cada vez más difíciles con el pretexto de “no quiero fallar el tiro”. ¡Todos tenemos que fallar!, no existe nadie que no haya errado algún intento, porque quiero decirte que es ahí donde se encuentra el aprendizaje. Se trata de caer y levantarte, en repetirlo una vez y otra vez y aprender de esos intentos. Todo experto en cualquier rama, ha llegado a la excelencia gracias al cúmulo de intentos fallidos y la experiencia que ha adquirido gracias a esos fallos que carga sobre su espalda y se han transformado en aprendizaje. Busca información sobre grandes atletas, investigadores, artistas o científicos, todos han fallado, pero eso no los hace ser fracasados.

< El único que fracasa es aquel que no se logra recuperar de los fallos inherentes en el proceso de aprendizaje.>

Thomas Edison al diseñar la bombilla, tuvo que hacer unos ¡1000 intentos! Te imaginas el poder de decisión y la fortaleza que ha tenido, sin mencionar la gran convicción que se debe de tener para soportar mil fallos. Él mismo lo dijo:

“No fueron mil intentos fallidos, fue un invento de mil pasos”

Thomas Alva Edison.

Puedes leer sobre Steve Jobs, que falló con Next, su ordenador para educadores que hizo quemar millones a su empresa, eso después de que fue obligado a renunciar de su propia empresa Apple, imagínate, ¡su propia empresa!, esa que fundó con su amigo y que en al principio tuvieron un enorme éxito y por supuesto mucho dinero. Pero se recuperó de todo esto y volvió a Apple para posicionarla en lo más alto una vez más.

Podría darte muchos ejemplos y creo que es de gran importancia buscar la historia de todo este tipo de gente exitosa, para que descubras que los errores, no son más que buenas lecciones para mejorar en tus proyectos.

<El error no te convierte en fracasado, dejar de intentarlo sí.>

Por lo tanto, ¿Por qué ese plan B?


Cuando tenemos miedo a caer y no confiamos por completo en nuestras posibilidades de lograr nuestros objetivos, recurrimos a un plan de contingencia, otra alternativa en caso de “fracasar”. Aquí es donde se encuentra el problema, primero porque estamos admitiendo que es muy probable que no logremos nuestra meta. Estamos programando nuestra mente a la idea de que es muy difícil salir victoriosos y en respuesta a ello, creamos un plan de refuerzo. Esto, sin saberlo, va mermando nuestra motivación y nos hace creer realmente que no vamos a lograrlo, por no decir que no nos esforzamos por completo, ya que no tenemos la necesidad y la “obligación” de triunfar, al fin y al cabo, si fallamos ya tenemos otra opción.


Por otro lado, comenzamos a “entusiasmarnos” (si esa fuera la palabra) con el plan B o incluso el plan C. A los que dedicamos parte de nuestro tiempo, energía y fuerza, solo para poder sentirnos “seguros”. Lo que está claro es que, perdemos esa seguridad en nuestro plan principal, el plan que realmente nos apasiona y el cual ya nos vamos con total convicción y completa dedicación. Dividimos nuestra energía, inteligencia, fuerza, amor y pasión en otras “alternativas” por lo que, hemos añadido más dificultad al plan principal. Si ya costaba encontrar tiempo, dinero y energía para lograr algo que parecía complicado, imagínate ahora si tienes que dividirlo todo en plan A y plan B.
Lo cierto es que, funcionamos mejor cuando enfocamos toda nuestra energía totalmente en algo y el miedo también puede llegar a ser un gran impulso, que si sabemos controlarlo y no dejamos que el miedo nos domine, puede ser de gran ayuda. Si tenemos un plan B, perdemos ese impulso y necesidad de lograr el plan A, eso hace que no luchemos a muerte para triunfar en ello.

La comodidad y la seguridad te vuelven lento y pasivo. Escucha tu voz interior, analiza tus deseos y descubre cuál ha sido siempre tu sueño y conviértelo en tu plan A y en tu único plan. Para esto, infórmate, prepárate, lee, aprende y rodéate de gente que te ayuden a luchar sin pretextos. No se puede ir a medias por algo muy grande. No te precipites a abandonar lo que haces ahora sin tener claro tu objetivo, pero una vez descubras lo que quieras hacer de tu vida y eso que te apasiona, comienza a dirigir tu energía y tiempo hacia ello. Apúntate a clases, lee libros, compra cursos, habla con gente, trabaja de voluntario, lo que sea que te haga sentir que comienzas a caminar en esa dirección. Una vez tengas claro lo que te motiva y apasiona, ¡Ve a por ello!, sin pretextos ni desvíos. Quita las opciones “en caso de fallar”. Nunca es fácil, pero con verdadero deseo, encontrarás la manera de lograr eso que te propones, requiere valor y mucho trabajo, así como cambios de mentalidad y hábitos, pero con pasión encontrarás la manera. Recuerdo haber leído sobre Hernán Cortés y la destrucción de sus naves, las cuales envío a hundir para indicar a sus hombres que la retirada no era una opción. Tenemos que ser valientes y superar el miedo al fracaso y a lo que dirán los demás. Si deseas algo, ve a por ello sin más, y si lo encuentras imposible en tu cabeza, busca gente e historias que te hagan dejar de pensar de esa manera.
Espero que te pueda ayudar a luchar por tu plan principal, déjame tus comentarios y tu experiencia, podrías ser de inspiración para alguien, como seguro una motivación para mí y quienes lo lean.

¿Ir en contra de las tendencias?


Photo by Jamie Street on Unsplash

Cuantas veces sucede que, alguien tiene una muy buena idea, le ilusiona mucho hacer un negocio o crear algún tipo de material creativo, producto o servicio, y cuando se empieza a visualizar realizándolo, tiene una idea concreta de lo que quiere hacer y al parecer esa idea le crea mucho entusiasmo y motivación.

Una vez que se tiene el valor de comenzar y apostar por esa idea (se requiere mucho valor), esa persona comienza a recolectar información y a pedir consejos sobre su nuevo proyecto, lo que muchas veces sucede es, que la gente (muchos expertos en ese proyecto o actividad y otros que no lo son), comienzan a “alterar” la idea principal, para convertirla en algo más a la “moda” o más acorde a las tendencias, o simplemente porque así será “más fácil de vender”. Después de una gran ola de expertos en ese nicho o gente que le gusta mucho opinar, la persona de la gran idea, termina cambiando esa idea que le creaba gran ilusión, para convertirla en algo más comerciable y más ordinaria.

¿El resultado de esto?

Esta persona creativa, si es que realmente empieza, nota que ya no le agrada tanto el producto o su servicio y lo hace sin tanta ilusión, motivación o pasión, o simplemente se desmotiva por completo y lo deja.

Claro, entiendo, tenemos que hacer un estudio de mercado, saber a quién nos dirigimos y tener una estrategia de marketing adecuada, no estoy sugiriendo lo contrario, pero no creo que debamos de poner nada por encima de la pasión y de hacer eso que realmente nos ilusiona. Un trabajo, una creación artística, un producto o un servicio, hecho con verdadera motivación e ilusión, como con un toque persona y único que resalte tu individualidad, siempre te llevará a hacer una diferencia y tendrás mejores resultados a largo plazo, mucho mejor que sólo seguir la corriente y tratar de calcar las ideas de los demás. Piensa que realmente antes de que algo se vuelva “tendencia” alguien empezó por arriesgar por ese nuevo camino y después de su éxito, todos comenzaron a seguirlo o imitarlo.

Creo que es importante tener referencias y consejos de gente capacitada, como leer y analizar a gente de gran éxito en el medio que te quieres mover, pero jamás debemos ir en contra de nosotros mismos y nuestro propósito original.

En mi caso, he pensado muchas veces en ideas que creía que realmente tenían potencial, después de analizar el entorno y escuchar a los expertos en las tendencias actuales, he decidido cambiar el rumbo de esas ideas y al final, no he desarrollado nada, o lo he hecho sin la pasión que tenía al principio, por lo que la mayoría de las veces se quedó en una simple gran idea. Ahora creo que debemos hacer lo que nos apasiona, tratar de plasmar nuestra identidad en absolutamente todo lo que hacemos y dejar huella, esa huella que se deja al confiar en nosotros y en lo que hacemos. En un mundo totalmente conectado, en el que todo se puede duplicar en un instante, podemos ser sombras de esa gente creativa e innovadora, copiando e imitando sus creaciones, o ser nosotros quienes rompen el esquema y gritamos al mundo “este soy yo”.

Las cosas auténticas y bien hechas, siempre tendrán un comprador. Es verdad, tal vez guiándote por modas y tendencias, obtengas ganancias más instantáneas, es una posibilidad, pero para que luchar por algo que no te ilusiona, que no te hace sentir cien por cien orgulloso u orgullosa y por supuesto, único. Los atajos no son la salida, trabaja duro, con paciencia e intenta dejar vestigios de tu creatividad con tu marca personal, y que todo el que consuma o aprenda de ti, se lleve algo único. Seguro hay mucha gente que compra comida rápida, pero nadie realmente es amante de eso, simplemente es la alternativa rápida cuando no tienes tiempo ni ganas de cocinar, sino pregúntate a dónde llevarías a tu pareja a celebrar el aniversario.

En un mundo de copias y salidas rápidas, aún podemos ser auténticos y disfrutar de lo que hacemos. Busca eso que te apasiona, haz un plan y encuentra la manera de venderlo sin traicionarte a ti mismo y a tus sueños. Todo requiere mucho trabajo y dedicación, pero a la larga siempre será rentable y te hará sentir mucho más orgulloso que solo seguir a las masas y las tendencias. Crea tu propio camino, único y personal.

Puedes dejar tu propia experiencia o comentarios en la sección de comentarios más abajo, seguro tienes cosas interesantes que contar sobre el tema. ¡Gracias!

Aconseja responsablemente, puedes influenciar más de lo que crees.


Photo by Liv Bruce on Unsplash

Soy de la creencia de que todo lo que llega a nuestras vidas, es fruto de nuestra manera de pensar. Todo lo que nos llega lo atraemos con gestos, tonos de voz, y acciones inconscientes muchas veces, así como con la energía y el entusiasmo que proyectamos a los demás. Todo esto, sin saberlo, es producto de nuestras ideas adheridas a nuestro subconsciente que provoca que hagamos las cosas de cierta manera, sin saber muchas veces que estamos decidiendo el camino a seguir. Así como la motivación y el entusiasmo, nuestros miedos y prejuicios, son una fuerte influencia a la hora de actuar y a la hora de recibir oportunidades o conocer nueva gente.

Creo firmemente que, para cambiar nuestra vida, debemos reprogramar nuestras ideas. Estas ideas provienen en su mayoría de la gente que más nos quiere. Es curioso, pero la gente que más nos quiere, para protegernos, muchas veces nos termina bloqueando y convirtiendo en alguien conformista y excesivamente «prudente», por no llamarlo cobardes a la hora de decidir por un nuevo camino, un camino lleno de aventura, riesgos, pero mucha satisfacción.

Este post tiene el objetivo de ayudarte a no ser una influencia negativa para aquellos que realmente quieres. Lo sé, nadie desea el mal a las personas que ama, pero todo esto pasa sin siquiera ser conscientes de lo que estamos haciendo. Podemos creer que somos muy positivos, pero a la hora de aconsejar a alguien que realmente queremos, es cuando nuestros miedos salen a la luz y decimos cosas que buscan evitar que esa persona se arriesgue y luche por sus sueños, incluso lo hacemos en forma de bromas o comentarios que ridiculizan a esa persona. Todo esto entra en su mente y le pone un freno a su motivación.


Te quiero dar algunos consejos para intentar ser mejores «consejeros». No me refiero a tener la respuesta sabia a todo, sino de al menos intentar buscar el bien real de esa persona más allá de nuestros límites o miedos. Vamos a ello.

1.-Empieza por ti: Primero que nada, el consejo más claro y directo es que si deseas aconsejar a alguien sin miedo y en pro a su felicidad, debes buscar lo mismo para tí mismo. Lee, busca y medita cuales son tus sueños y trabaja para ello. Es difícil aconsejar que se haga algo que tú mismo no crees. Para creer que somos capaces de lograr cualquier cosa que nos propongamos, debemos escuchar y conocer la historia de gente que lo ha logrado y que lo cree. Que tus días sean dominados por consejos de gente sabia y de éxito, de esta manera, tu serás portavoz de ese mensaje y tus consejos serán coherentes con tu estilo de vida.

2.-Escucha en silencio: La impulsividad es un gran peligro a la hora de aconsejar o intentar influir en alguien. Escucha todo lo que esa persona tiene que decirte, escucha todo lo que ha reflexionado y pon suma atención a todos los detalles y a sus emociones. Interrumpir y/o estar pensando que decir antes de que esa persona termine, te hará perder el mensaje o idea que te quiere transmitir. Escucha primero antes de intentar hablar.

3.-Empatiza: Así como escuchar es sumamente importante, creo que cuando alguien te cuenta sobre algo que le apasiona profundamente, debemos intentar vivir esa emoción con esa persona al mismo tiempo que te la comparte, para así entender que la mueve a tomar esas decisiones. Comparte consejos con verdadera emoción y empatía y así serás como una voz reveladora para quien te escuche. No puedes vivir exactamente de la misma manera la experiencia, pero puedes intentar entenderla y compararla con algo que te transmita la misma emoción. Sólo intenta comprender, qué es lo que puede estar sintiendo esa persona y qué es lo que intenta decirte de verdad.

4.-Haz preguntas internas antes de hablar: Cuando alguien te está diciendo algo tan importante como que ha decidido seguir una ilusión o un sueño, debes comprender que pasa por su cabeza. Pregunta y a la vez hazlo para ti mismo.

  • ¿Por qué quiere hacer eso?
  • ¿Qué obtendrá a cambio?
  • ¿Qué está dispuesta o dispuesto a dar a cambio?
  • ¿Cuáles pueden ser los miedos que le podrían estar obstaculizando?

Entiende a esa persona y analiza lo mismo desde tu persona, puede ser de gran ayuda para no transmitir tus propios miedos. Por ejemplo, si te preguntas que miedos te bloquearían a ti a la hora de seguir ese sueño, puede que intentes no compartir ese miedo.

5.- Cuestiona tu decisión: Si piensas que lo que hace no es correcto, debes primero preguntarte.

  • ¿Por qué no sería correcto que siga sus sueños?
  • ¿Qué es lo que me hace pensar que no debería hacerlo?

Con ese tipo de preguntas, puedes analizar si no deseas que esa persona lo haga por algún miedo tuyo. Es pensar de dónde procede tu respuesta. Te expongo muchas de las razones que pueden proceder del miedo: “Es riesgoso”, ” no se le da bien”, “yo no podría” “es muy difícil”, “le faltan recursos como dinero”, “aquí eso no funciona”, “le iría mejor haciendo otra cosa”.

Quiero decirte 2 cosas: primero si esa persona esta tan segura, es porque se conoce mejor de lo que tú crees que le conoces. Intenta darte un buen tiempo para razonar la situación, esa persona podría haber estado meses pensando, incluso años. Dale un poco de crédito y no digas que es un error con 5 minutos de meditarlo.

Y segundo, si crees que no es posible por la dificultad que esto conlleva, eso por ser un camino diferente o peligroso desde tu punto de vista, entonces te recomiendo que leas sobre gente que ha hecho grandes innovaciones, seguro antes de un gran invento todo parecía absurdo e imposible. Este miedo a recorrer un camino diferente, sólo te hace quedarte en tu zona de confort. Expande tus límites y habla o lee sobre más gente «aventurera».

6.- Felicidad: Por último quiero que pienses que es lo que realmente hace feliz a alguien. Mi pareja decidió dejar su trabajo de 20 años de antigüedad para seguir su sueño. Parecía una locura, pero si vieras la sonrisa y el brillo de sus ojos cada día desde que ha tomado esa decisión, te darías cuenta que ha tomado la mejor decisión. Créeme, cuando encuentras un verdadero propósito, todos tus miedos e inseguridades pasan a segundo plano y encuentras la manera de superarlo todo. Si tienes pasión por lo que haces, siempre te irá bien. Vive para ser feliz y para lograr tus sueños, jamás perderás si vas por ese camino. Aconseja a quien más quieres a que tomen decisiones con inteligencia, pero siempre con pasión. Nunca antepongas la seguridad, comodidad y estabilidad ante la felicidad. La pasión te dará motivación para solventar todos los puntos débiles que tengas, ¿Por qué? Porque lucharás como nunca lo harías en otro trabajo y eso siempre dará recompensas. No hay atajos ni caminos fáciles para lograr grandes cosas, pero con pasión, ese camino será divertido y emocionante, aunque requiera mucho trabajo y dedicación.

Espero poder ser medianamente un buen consejero y ayudarte a seguir tus sueños. Intento ser lo más responsable posible para escribir siempre en PRO de la pasión y la felicidad verdadera. Déjame tus impresiones y tus consejos, seguro tienes cosas valiosas que aportar, me encantaría saber la manera en que percibes toda esta información y aprender de tus comentarios. ¡Gracias!