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Aprende a valorar el conocimiento del experto


Photo by Maeva Vigier on Unsplash

Recuerdo haber visto una anécdota sobre un mecánico que, por casualidad, se encontró con un hombre que tenía problemas con su coche. El mecánico ofreció sus servicios al hombre desesperado y este accedió por aceptar el trabajo del buen mecánico, «¡Vaya suerte que un buen mecánico pasaba de casualidad!» Al abrir el capote del coche, el mecánico echo un vistazo y en cosa de 5 minutos, saco sus herramientas, hizo un pequeño ajuste y ¡listo! El coche estaba arreglado. El hombre agradeció al mecánico y preguntó cuánto le debía por sus servicios. El mecánico le señalo la cifra y el hombre se exaltó. “Cómo es que me cobra tanto por algo tan rápido” y el mecánico contestó “no le cobro por el tiempo que me llevo ese ajuste, sino porque que ajuste hay que hacer”.

No recuerdo bien dónde leí eso, pero la lección es sumamente valiosa.

Seguido nos topamos con gente que menosprecia el trabajo de los otros simplemente porque les parece que no representó un gran esfuerzo en ese momento. El problema aquí es la falta de profundidad que se tiene para valorar el arduo trabajo que se requiere adquirir conocimientos. Hay personas que se molestan porque un médico les cobre tan caro por escribir una simple receta o diagnosticar algo “común”, pero, ¿sabes los años de estudio que ha atravesado ese médico para poder distinguir ese simple malestar de otros? Incluso muchos quieren que el médico atienda en una fiesta o en días libres. Lo mismo pasa con los músicos por ejemplo. Muchas veces me he topado con la frase “creo que es muy caro” y en sus mentes está el “cómo va a cobrar tan caro por algo que le divierte y se la pasa bien”. Es imposible generalizar, pero he leído que se necesita aproximadamente unos 10 años de práctica para dominar un instrumento, sin contar el enorme gasto de clases, libros, audios, etcétera.

Lo mismo pasa en negocios. Algún valiente se aventura a abrir su propio restaurante y pone toda la ilusión, sudor en la frente y capital para que esto sea realidad. Una vez abierto, los “amigos” van a disfrutar del local y al llegar la cuenta se espera un “descuento de amigos”

Creo que nos cuesta mucho ver más allá de nuestra propia comodidad, si lo hiciéramos, veríamos los riesgos, trabajo y enorme cúmulo de horas que ese servicio, sea el que sea, le ha costado al profesional.

“Si crees que un profesional cuesta caro, espera a ver lo que te puede costar un incompetente”

Como en algunos artículos que he intentado promover el seguir estudiando y buscar seguir ofreciendo algo mejor, también debemos apoyar a aquellos que hacen las cosas bien y desean ofrecer más. No es cuestión trata de buscar siempre lo más caro, pero si aprender a ver más allá y poder valorar el conocimiento y el trabajo de nuestras profesionales.

Cuando nos encontramos con alguien que sabe hacer bien su trabajo, lo hará parecer fácil, sin embargo eso no significa que no le ha costado mucho tiempo y dinero el poder adquirir esa habilidad o conocimiento. A veces tenemos que toparnos con la pared de la ignorancia para poder valorarlo, pero si hacemos un esfuerzo, tal vez podamos beneficiarnos de esos profesionales que no se conforman con hacer las cosas, sino que las hacen increíblemente bien.

Todo conocimiento tiene su precio. Si deseamos cosas rápidas y baratas, tal vez con el tiempo, la gente no vea necesario llegar al siguiente nivel de calidad y perdamos a muchos de esos grandes expertos. Es tan común ver que la gente crea que pueden hacerlo mejor solos que con un profesional, pero eso solo dibuja el poco conocimiento que tienen sobre el tema. Todo trabajo requiere esfuerzo y hay muchas horas atrás del resultado que estás viendo.

Hoy en día, un mundo de gente cree que son «grandes

crítico» en redes sociales. Todo el mundo, atrás de sus pantallas, son capaces de señalar a los demás, pero hasta escribir una simple reflexión requiere tiempo. Antes de quitarle valor al trabajo de otros, intentemos ver lo que pudo haberle costado a esa persona y vamos a apoyar a esos que desean mejorar el entorno, sea cual sea.

La próxima vez que tengas un gran mecánico a tu servicio y haga un trabajo impecable, dale tu sonrisa y paga sus servicios, que tal vez el “amigo de mi amigo” que lo hace más barato no sabe lo suficiente y termines pagando su precio y el del buen mecánico al que tendrás que ir después de la mala reparación…

¡Gracias por leer!

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Publicado encambio de vidaCoachingmotivaciónmúsicosNO-músicosreprogramar tu mente

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