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El patito feo


Photo by Mark Timberlake on Unsplash

Somos personas que en su mayoría buscamos aquello que conocemos. Nos asustan los cambios, situaciones u otras cosas que salen de nuestro marco de lo conocido.


Me recordaba del cuento del patito feo, que era rechazado y ridiculizado por ser diferente a sus hermanos, cuando en realidad, tenía en su naturaleza, la belleza y majestuosa imagen de un cisne. Nos asusta tanto ser diferentes que, sin titubear, renunciaríamos a nuestra propia esencia para encajar en nuestro entorno.

Por lo tanto, me llega la pregunta a la cabeza:

¿Dónde se encuentra la belleza?

¿Será algo que podemos generalizar o sencillamente es una descripción muy personal…?

Salta a la vista que, somos una sociedad guiada por la moda y tendencias. En su mayoría de veces, se busca seguir el camino de otros para triunfar con más facilidad, pero a su vez, esto nos está llevando a renunciar a ser únicos y dejar nuestra huella.


Una lucha interna muy importante, al menos en mi camino por la música, ha sido el intentar mantenerme con mis principios más allá de la moda.


Creo que debemos intentar encontrar nuestros parámetros de belleza o disfrute de las cosas desde nuestro interior. Saber que nos gusta o no de algo y no solo dejarnos llevar por lo que nos van guiando las grandes empresas y su potente marketing.


Por otro lado, ¿sabemos encontrar la belleza en lo cotidiano?


Lo he mencionado alguna vez, pero cuando vivimos al costado de un sitio turístico impresionante, terminamos por ignorarlo. Es curioso, ¿no? Hay gente que viaja por todo el mundo para ver algo que tú simplemente ignoras.


¿Podría ser que nos suceda con cosas más simples?


Me he dado cuenta de que, con el tiempo, nos aburrimos o ignoramos por completo nuestro entorno, incluso a nuestros seres queridos. El mensaje de este artículo podría ser, volver a reencontrar la belleza en aquello que vemos todos los días.


¿Te has detenido a observar los árboles, edificios, calles, etcétera…? Tal vez es momento de parar un poco y ver con cuidado, más bien observar lo que te rodea y encontrar su propia belleza y esencia.


Podría ser que al ignorar tantas cosas, lleguemos a sentir que no hay belleza alrededor nuestro. A veces solo valoramos las cosas cuando las perdemos.


Vamos a retomar la atención en nuestro día a día y tal vez podamos admirar y disfrutar más las cosas que nos rodean y por supuesto, intentemos apreciar nuestra propia esencia y nuestra manera de hacer las cosas. Seamos originales y únicos.


¡Gracias por leer! Si quieres dejar tu opinión sobre el tema, puedes escribir en la sección de comentarios más abajo.

Un paso a ciegas


Photo by Road Trip with Raj on Unsplash

Podríamos pensar que tener un plan sólido y bien estructurado, es la clave para que algo se vuelva realidad. Pero, ¿Qué pasa si tu exceso de planificación se vuelve en tu contra?

Soy una persona que he sido víctima de un autocrítico impecable e insensible. Muchas veces, he sido cualquier cosa lejana a compasivo y comprensivo conmigo mismo. Con esto me refiero a que, a la hora de querer realizar un proyecto o cumplir una meta, muchas veces me he obsesionado con hacerlo a la perfección. Esto a su vez, me ha llevado a preocuparme en exceso por la planificación de esa meta y muchas veces, me ha conducido a no estar ni cerca de comenzar ese proyecto.


Lo que te propongo es muy simple; Si quieres lograr algo:

¡Comienza!


No esperes a tener absolutamente todo definido. Muchas veces necesitas ir aprendiendo sobre la marcha e ir puliendo detalles con tu propia experiencia. Si, lo sé; Debemos prepararnos, informarnos, organizarnos y capacitarnos para cualquiera que sea nuestro propósito. Pero hay un momento en el que tenemos que decidir dar el primer paso y, de esta manera, avanzar sobre la marcha.

Me ha sucedido alguna vez, que quiero exponer algo o grabar algún video, y cada vez que lo hacía pensaba que podría hacerlo mejor. El resultado fue que simplemente no hice ninguna de esas cosas. La pregunta sería, ¿Acaso no estaba preparado?

Tal vez con el tiempo, vas a mejorar, ver hacia atrás y pensar <<que malo que era>> más sin embargo, no te arrepientas de haber hecho eso, porque te ha atraído experiencia e incluso tal vez algo de “nombre” en tu profesión.


El miedo a decepcionarte, a decepcionar a los demás o al fracaso en sí, te puede llevar a no realizar absolutamente nada.


No esperes a ser el mejor sin haberlo intentado. Esconderte en casa y prepararte de por vida para salir al mundo, no es la solución más recomendada, al menos de mi parte.

Sal y adquiere experiencia, conocimiento y “fracasos”. Porque así lograrás crecer y ver tu verdadero potencial. Muchas veces puedes decepcionarte, pero también muchas otras puedes sorprenderte de tu capacidad y la sorpresa de tu “público”.

Por otro lado, un fracaso no es realmente intentar y caer. Un fracaso es jamás intentarlo.


Comienza a hacer eso que deseas, prepárate, aprende, lucha e infórmate de cómo ser mejor, pero aprende a discernir cuando es momento de prepararte y cuando llega el momento de salir y explorar el mundo.


Te deseo éxito en aquel camino que emprendas. Dame tu opinión si lo deseas en la sección de comentarios de abajo. ¡Gracias por leer!

Asalto contra el miedo



Te has puesto a pensar sobre, ¿Qué es lo que te impide hacer alguna actividad que te ilusiona?
Estaba reflexionando algunos de mis objetivos y el motivo por el cuál se han visto paralizados o abandonados.

Creo que todo en nuestra vida tiene una relación directa con el miedo, para bien o para mal. Muchas veces incluso, nos detenemos por algo que ni siquiera es miedo a la actividad en sí, sino que es miedo a algún aspecto que nos tendremos que enfrentar para poder desarrollar eso que queremos

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Te pongo un ejemplo:


Yo siempre he tenido la idea de grabar vídeos o exponerme un poco más en el ámbito musical. Debo decir que no tengo especial miedo a tocar o nervios al hacerlo, pero nunca me ha gustado hablar enfrente de una cámara y también siempre he considerado que el aspecto técnico que requiere “no me gusta” (hablo de controlar la tecnología y el equipo necesario).
Por esto, no había podido desarrollarme en ese aspecto y era tan sencillo como empezar a hacerlo y aprender sobre la marcha.

Lo que quiero decir es que, a veces por no enfrentar algo que pensamos que no se nos da bien o no nos gusta, podemos dejar de hacer algo que realmente nos apasiona y nos da satisfacción.


Hay quienes dicen que un miedo se supera afrontándolo. Por lo tanto, creo que es momento de analizar, ¿Por qué no hago lo que me gusta?

¿Cómo comenzar a superar mis miedos?

En mi caso, creo que hay consejos muy pero muy simples que me han servido y hasta parecen obvios.

En primer lugar, creo que es momento de poner las cosas sobre la mesa y escribir tus impedimentos. Todas las razones por las que no haces eso que te gustaría hacer.

Por ejemplo; si quieres grabar una canción, puede que tus impedimentos sean:

  • No tengo creatividad
  • Me falta conocimiento
  • No sé grabar
  • No tengo tiempo
  • No tengo grupo
  • Etcétera…

Una vez teniendo escrito todo lo que te bloquea, empieza a idear soluciones. Puedes escribir una lluvia de ideas para solventar cada punto, todo lo que se te ocurra aunque no sea muy lógico de momento.


Puedes descubrir que tienes más recursos de los que crees. Proponte a escribir 50 o 100 ideas sobre cada punto y exprime el cerebro para sacar tantas ideas. No juzgues si son buenas o malas, sólo escribe.


Cómo escribí alguna vez en el artículo “el arte de comenzar y terminar las cosas” hay muchos fantasmas que nos pueden hacer sentir que no es posible y dejarlo todo a medias. Si te interesa, pásate a leer y analiza con más profundidad.

En segundo lugar pide ayuda a gente cercana o gente que esté dispuesta a tenderte una mano con tus bloqueos. Incluso si te lo puedes permitir, contrata un profesional en ese aspecto.

Yo disfrutaba mucho escribiendo y dediqué una enorme cantidad de tiempo para poder montar este blog. Tuve que aprender muchísimas cosas que ignoraba y al final, la solución fue conseguir ayuda, porque llegó ese momento en el que me sentía tan abrumado de información que prácticamente no podía escribir.

Siempre hay algún amigo, algún vídeo en youtube, algún profesional o alguien cercano que te puede resolver dudas y ayudarte. No dejes que un pequeño aspecto te desanime en una meta más grande.

En tercer lugar como siempre hay que estar dispuestos a salir de nuestra zona de confort y ponerte de frente a tus miedos. Es hora de decirle a tu miedo:

¡Ya no me detendrás!

Y comenzar. Yo que no me veía capaz de hablar enfrente de la cámara, ahora hago directos todos los días (www.twitch.tv/lfvela) y me siento cada vez más cómodo con ello.

No dejes que tus miedos te dominen y hagan de tu vida algo más pequeño de lo que es.

Vivir cada día con una meta y esperando por algo, le da alicientes a tu semana y te sientes lleno de energía y felicidad.


Muchas veces nuestros miedos provienen de malas experiencias y/u opiniones de gente que las ha tenido, que dicen que no puedes o es desagradable. Crea tu experiencia de vida tú mismo y crea tu criterio con tu propia experiencia.

Espero hayas disfrutado leyendo y si quieres aportar algo, puedes hacerlo en la sección de comentarios un poco más debajo de este artículo. ¡Gracias!

Elimina el plan B


Photo by Elena Koycheva on Unsplash

Debo admitir que hay artículos que resultan todo un desafío y provocan una sensación de gran responsabilidad o miedo, este sin duda es uno de ellos.

Hace poco, estaba leyendo un artículo muy interesante sobre las expectativas y lo peligrosas que pueden llegar a ser en tu vida. Se hablaba sobre ser realistas y no salir de la zona de confort solo por el hecho de querer hacerlo, sin ningún motivo más que sentir que haces algo «atrevido». Es verdad que hoy se dice mucho y que ronda por muchos sitios el mensaje de “déjalo todo y haz lo que quieras”, yo soy precisamente uno de esos representantes en cierto modo. Es un consejo sumamente importante y delicado y hay que hacerlo con responsabilidad e inteligencia. No creo que debamos de cambiar todo lo que hacemos, solo por sentir que hacemos lo que muchos hacen o por sentirnos “atrevidos y aventureros”. No debemos arriesgar nuestra “comodidad” solo para decir a los cuatro vientos “soy valiente y lo he dejado todo”. El primer paso para seguir este artículo sería, saber realmente cuál es el sueño de nuestra vida y que es lo que realmente nos apasiona, hablamos de pasión y verdadero deseo de vivir ese trabajo, profesión o pasatiempo con gran intensidad y trabajo duro. No creo que debamos tomar una decisión solo porque estamos cansados de todo y queremos dejarlo todo por algo que parezca “más divertido”. Los sueños y los grandes objetivos requieren gran trabajo, dedicación e incluso un mínimo grado de obsesión (en forma positiva). Este artículo está destinado para todas aquellas personas que sienten ese calor por dentro, que arde por hacer ese “sueño de toda la vida”, pero que tal vez no han encontrado la manera de materializarlo y volverlo una realidad en su vida. Escribo para esa persona que desea despertar cada día con gran ilusión de empezar a trabajar en aquello que le hace sentir felicidad, y esa felicidad viene por la gran pasión que siente con esa actividad. No importa lo absurdo que suene el sueño, ni por lo complejo o pequeño que pueda parecer, aquí lo importante es el motivo que lo mueve y que el combustible de este cambio o deseo de cambiar sea no menos que auténtica pasión y motivación por algo. Si no estás seguro o segura de lo que deseas hacer, dedica tiempo para meditar y reflexionar que es lo que quieres de tu vida, antes de sacrificar tu zona de confort. ¡Cuidado! Este tipo de decisiones no son para quienes buscan caminos fáciles y rápidos, mucho menos para aquellos que solo quieren pasar el rato y no dar nada a cambio.

¿Por qué tienes un plan B?

Es interesante cuando nos decimos “quiero lograr esto en mi vida y voy a dar lo mejor de mí para alcanzarlo”, pero al mismo tiempo, estamos pensando en lo que haremos si fracasamos en ese sueño o proyecto, lee con cuidado esa frase “si fracasamos o si no resulta…”


Empezamos con gran ilusión por hacer algo que nos apasiona, muchas veces como pasatiempo o algo que hacemos para matar los ratos libres, tal vez desde muy jóvenes o tal vez es un nuevo pasatiempo de adulto. Muchas veces ni siquiera pensamos en dedicarnos por completo a ello. Ponemos toda nuestra energía, fuerza, amor, alegría y dedicación en ello, como por supuesto, mucha paciencia. Avanzamos a velocidades impresionantes y nos retroalimentamos de esa sensación de crecimiento, por lo que progresamos aún más. Pero, ¿qué sucede con el paso del tiempo? Llega siempre el momento del primer fallo, o de esa primera prueba difícil que parece que no podemos superar (más aún cuando hemos decidido dedicarnos por completo en ese sueño o proyecto). Todos y todas pasamos por eso, el problema es que esos fallos o intentos no exitosos, muchas veces los aceptamos como un retundo “he fracasado”. Ese es el gran problema, compramos muy rápido y muy fácil la etiqueta de “fracasado”. Mi propósito en este artículo es, cambiar la percepción sobre esa sensación y proponerte que luches sin temor a fallar. Piénsalo con calma, todos fallamos, ¡debemos fallar!, esa es la manera de aprender cualquier cosa. Imagínate que un gran patinador profesional nunca se haya caído o lastimado intentando nuevos trucos, o jamás intenta cosas arriesgadas por miedo a fracasar en un entrenamiento o peor aún en una competición, o puedes imaginarte un jugador de baloncesto que jamás intente hacer tiros lejanos y cada vez más difíciles con el pretexto de “no quiero fallar el tiro”. ¡Todos tenemos que fallar!, no existe nadie que no haya errado algún intento, porque quiero decirte que es ahí donde se encuentra el aprendizaje. Se trata de caer y levantarte, en repetirlo una vez y otra vez y aprender de esos intentos. Todo experto en cualquier rama, ha llegado a la excelencia gracias al cúmulo de intentos fallidos y la experiencia que ha adquirido gracias a esos fallos que carga sobre su espalda y se han transformado en aprendizaje. Busca información sobre grandes atletas, investigadores, artistas o científicos, todos han fallado, pero eso no los hace ser fracasados.

< El único que fracasa es aquel que no se logra recuperar de los fallos inherentes en el proceso de aprendizaje.>

Thomas Edison al diseñar la bombilla, tuvo que hacer unos ¡1000 intentos! Te imaginas el poder de decisión y la fortaleza que ha tenido, sin mencionar la gran convicción que se debe de tener para soportar mil fallos. Él mismo lo dijo:

“No fueron mil intentos fallidos, fue un invento de mil pasos”

Thomas Alva Edison.

Puedes leer sobre Steve Jobs, que falló con Next, su ordenador para educadores que hizo quemar millones a su empresa, eso después de que fue obligado a renunciar de su propia empresa Apple, imagínate, ¡su propia empresa!, esa que fundó con su amigo y que en al principio tuvieron un enorme éxito y por supuesto mucho dinero. Pero se recuperó de todo esto y volvió a Apple para posicionarla en lo más alto una vez más.

Podría darte muchos ejemplos y creo que es de gran importancia buscar la historia de todo este tipo de gente exitosa, para que descubras que los errores, no son más que buenas lecciones para mejorar en tus proyectos.

<El error no te convierte en fracasado, dejar de intentarlo sí.>

Por lo tanto, ¿Por qué ese plan B?


Cuando tenemos miedo a caer y no confiamos por completo en nuestras posibilidades de lograr nuestros objetivos, recurrimos a un plan de contingencia, otra alternativa en caso de “fracasar”. Aquí es donde se encuentra el problema, primero porque estamos admitiendo que es muy probable que no logremos nuestra meta. Estamos programando nuestra mente a la idea de que es muy difícil salir victoriosos y en respuesta a ello, creamos un plan de refuerzo. Esto, sin saberlo, va mermando nuestra motivación y nos hace creer realmente que no vamos a lograrlo, por no decir que no nos esforzamos por completo, ya que no tenemos la necesidad y la “obligación” de triunfar, al fin y al cabo, si fallamos ya tenemos otra opción.


Por otro lado, comenzamos a “entusiasmarnos” (si esa fuera la palabra) con el plan B o incluso el plan C. A los que dedicamos parte de nuestro tiempo, energía y fuerza, solo para poder sentirnos “seguros”. Lo que está claro es que, perdemos esa seguridad en nuestro plan principal, el plan que realmente nos apasiona y el cual ya nos vamos con total convicción y completa dedicación. Dividimos nuestra energía, inteligencia, fuerza, amor y pasión en otras “alternativas” por lo que, hemos añadido más dificultad al plan principal. Si ya costaba encontrar tiempo, dinero y energía para lograr algo que parecía complicado, imagínate ahora si tienes que dividirlo todo en plan A y plan B.
Lo cierto es que, funcionamos mejor cuando enfocamos toda nuestra energía totalmente en algo y el miedo también puede llegar a ser un gran impulso, que si sabemos controlarlo y no dejamos que el miedo nos domine, puede ser de gran ayuda. Si tenemos un plan B, perdemos ese impulso y necesidad de lograr el plan A, eso hace que no luchemos a muerte para triunfar en ello.

La comodidad y la seguridad te vuelven lento y pasivo. Escucha tu voz interior, analiza tus deseos y descubre cuál ha sido siempre tu sueño y conviértelo en tu plan A y en tu único plan. Para esto, infórmate, prepárate, lee, aprende y rodéate de gente que te ayuden a luchar sin pretextos. No se puede ir a medias por algo muy grande. No te precipites a abandonar lo que haces ahora sin tener claro tu objetivo, pero una vez descubras lo que quieras hacer de tu vida y eso que te apasiona, comienza a dirigir tu energía y tiempo hacia ello. Apúntate a clases, lee libros, compra cursos, habla con gente, trabaja de voluntario, lo que sea que te haga sentir que comienzas a caminar en esa dirección. Una vez tengas claro lo que te motiva y apasiona, ¡Ve a por ello!, sin pretextos ni desvíos. Quita las opciones “en caso de fallar”. Nunca es fácil, pero con verdadero deseo, encontrarás la manera de lograr eso que te propones, requiere valor y mucho trabajo, así como cambios de mentalidad y hábitos, pero con pasión encontrarás la manera. Recuerdo haber leído sobre Hernán Cortés y la destrucción de sus naves, las cuales envío a hundir para indicar a sus hombres que la retirada no era una opción. Tenemos que ser valientes y superar el miedo al fracaso y a lo que dirán los demás. Si deseas algo, ve a por ello sin más, y si lo encuentras imposible en tu cabeza, busca gente e historias que te hagan dejar de pensar de esa manera.
Espero que te pueda ayudar a luchar por tu plan principal, déjame tus comentarios y tu experiencia, podrías ser de inspiración para alguien, como seguro una motivación para mí y quienes lo lean.

Miedo excesivo a equivocarte


Photo by Ian Froome on Unsplash

Todos queremos mejorar y hacer las cosas a la perfección, pero entender el error como un obstáculo y obsesionarte con nunca equivocarte, puede ser muy dañino para tu experiencia y tu proceso de aprendizaje. Parece fácil entender lo que voy a decir, pero requiere de mucha madurez y experiencia asumirlo (es una constante lucha). Creo que el miedo escénico o el exceso de nervios para hacer algo, pueden provenir de un alto grado de preocupación por no hacer las cosas bien. Muchos queremos tenerlo todo controlado y nos asusta que puedan suceder cosas fuera de ese control y superen nuestras habilidades.

Con los años, he aprendido que debes de hacer las cosas de la mejor manera que puedas, que prepararte muy bien reduce significativamente el riesgo de una catástrofe, en mi caso como músico en el escenario, pero también he aprendido que a veces, pueden pasar cosas que por más planificación que hayas tenido, te pueden pillar desprevenido. Puedes por supuesto reducir las posibilidades, pero la opción de una falla o un error, siempre está presente. Suena poco alentador, pero te propongo algo siempre pero no fácil.

<< Debes hacerte amigo de los errores y fallas. >>

Así es querido o querida lector, puesto que superar errores y fallas siempre te volverán más sabio y experimentado. El error puede indicarte el camino a seguir para superarte y puede indicar dónde has descuidado la atención necesaria. En clases, muchos alumnos sufren por no equivocarse y no se arriesgan a la hora de practicar, pero siempre les digo que yo debo ser un provocador del error, yo busco expandir sus límites forzando sus capacidades hasta el punto de errar, de esta manera descubrimos las limitaciones y los puntos a mejorar. Por lo tanto, hay que arriesgarnos y no temer a equivocarnos, puesto que el error te indica hasta dónde has crecido y es buen indicador de tu progreso, aunque suene contradictorio. Si te mueves siempre en tu zona de confort, te costará mucho conocer nuevos caminos.

<< El error no es tu enemigo, tu miedo a él sí. >>

Busca crecer e identificar en donde terminas equivocándote, para así analizar donde puedes mejorar. Por otro lado, vivir asustado a equivocarte, te bloquea muchas experiencias y te provoca miedo a exhibir tus habilidades al máximo. Si siempre te exhibes en una zona sin peligro de error, te acostumbrarás a siempre estar cómodo y no sabrás lidiar con un error inesperado. No propongo que quieras equivocarte siempre en público, sino que te esfuerces con retos grandes e intentes hacerlos de la mejor manera, independientemente del índice de error que puedas tener en ese proyecto. Si haces cosas increíbles, tendrás grandes satisfacciones y mucho crecimiento, sin importar que a veces te puedas equivocar. Sé inteligente y siempre analiza el tiempo de preparación que tienes y tus habilidades, pero no temas correr riesgos y ponerte grandes metas, muchas veces serán un gran éxito para ti y el proceso de preparación será muy emocionante y enriquecedor. No vivas con miedo a las críticas puesto que:

  • La mayoría de la gente va a apreciar la magnitud de tu exhibición, esfuerzo y dedicación.
  • Los pocos que vivan de criticar a otros por sus errores, es gente que no aporta mucho a nuestro conocimiento. Las miradas de envidia siempre encontrarán un defecto en quiénes luchan por el éxito. ¡IGNORALOS!

A partir de ahora, empuja tus límites, vuélvete amigo de tus errores, para así no sufrir y crecer sin anclas, de esta manera podrás soñar en grande, sin ese miedo a errar enfrente de otros. Todos nos equivocamos, pero son pocos los que lo superan y se siguen arriesgando, sé uno de ellos o ellas.

Imaginate en un largo puente, si miras hacia abajo todo el tiempo sólo lograrás sufrir durante todo el camino, camina hacia adelante y si das un mal paso, tomalo como ejemplo para no poner el otro pie en ese sitio.

El resultado «perfecto» proviene de la suma de intentos «imperfectos», el error no es un fracaso sino sólo eso, un intento más.

Puedes dejar tu opinión en la sección de comentarios de abajo, así como contarnos tu experiencia con el miedo o recomendaciones de como superarlo. Todos podemos ser de gran ayuda para los demás. ¡Gracias!