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Cómo practicar adecuadamente


Photo by Stefany Andrade on Unsplash

A la hora de intentar dominar o sentirte medianamente seguro en un instrumento (como en cualquier disciplina o arte) existen muchos factores a controlar, unos son propios del instrumento y sus mecánicas, y otros no menos importantes, son los factores que están dentro de nuestra cabeza y nos provocan frustraciones, miedos e inseguridades.
A la hora de trabajar un instrumento, buscamos imitar y escuchar los consejos de grandes virtuosos, con el fin de alcanzar su nivel de excelencia y siguiendo ciegamente sus métodos pensando que lograremos ser un “clon” de su habilidad. Creo que todo instrumento musical cuenta con ciertos parámetros estandarizados que varían poco entre los grandes representantes de ese instrumento, pero algo que he descubierto analizando con demasiado cuidado los movimientos de cada uno de mis héroes, he descubierto que todos tienen un “toque especial» y ciertos gestos que han desarrollado conociéndose a sí mismos y a su instrumento con parte de ellos. Creo que para lograr incorporar tu instrumento como parte de ti mismo, debes de empezar a conocerte y buscar la mayor naturalidad a la hora de ejecutarlo y de trabajar la técnica. No basta con seguir sólo los consejos de los grandes virtuosos, sino de analizarnos a nosotros mismos y ver nuestras reacciones y resultados a la hora de probar cosas. Hay que ser sumamente cuidadosos para no crear vicios que sean difíciles de superar, pero debemos comprender realmente lo que está pasando y saber explicar realmente como nos movemos por el instrumento. Me ha pasado con muchos alumnos incluso avanzados, que se sienten atrapados o atascados en un nivel y cuando les pregunto si saben cómo hacen tal o tal cosa, no tienen ni idea de cómo lo han hecho. Van avanzando inconscientemente hasta que un bloqueo los detiene y no saben cómo salir de ello puesto que tampoco saben con detalle lo que están haciendo. Debemos empezar a comprender como lograr las cosas y analizarlas para poder explicarlas con simpleza, si te cuesta explicar cómo hacerlo quiere decir que te falta comprender más de tu propia técnica.

Una de las cosas más enriquecedoras que he tenido en mi vida musical, ha sido a la hora de analizar cada aspecto de mi instrumento y mi técnica. A veces lo he llevado al extremo analizando el efecto que provoca el cambio de una púa de guitarra a otra o un pequeño cambio en la posición de la mano a la hora del revote de una baqueta en la batería. He llegado a comprender porque algunas cosas no me iban bien y también entender porque otras sí que iban bien para mí. He comprendido que hay cosas que algunos hacen que no son buenas para mí, aunque sean unos grandes virtuosos, a veces hay cosas que debes adaptar comprendiendo tu naturaleza y tu cuerpo.

Algunos estudios como el del Dr. K. Anders Ericsson, en el cual realizo un cálculo, observando que para lograr el nivel de excelencia en una actividad se requerían unas 10.000 horas de práctica. Gary Marcus demostró que el aprendizaje no es cuestión de talento natural, convirtiéndose el mismo a los 42 años en sujeto de una investigación, que muestra que el aprendizaje no depende del talento, ni de la edad, sino del número de horas de práctica. Rubestein dice, si alguien tiene que practicar más de cuatro horas diarias, probablemente está haciendo algo mal.

“Practica con tus dedos y necesitaras todo el día. Practica con tu mente y lo podrás hacer en una hora y media”

Leopold Auer

Muchos comentan que la clave no se encuentra en las horas, sino en cómo se aprovechan. Por ello creo que para aprovechar realmente el tiempo y practicar adecuadamente, deberías empezar a practicar con consciencia más allá de solo repetir endemoniadamente un fragmento hasta que salga bien.

Practica descuidada.


Alguna vez leí sobre la práctica descuidada y se hacía preguntas como:
¿Has escuchado a alguien mientras tiene una sesión de practica?
¿Te has grabado y escuchado mientras practicas?


Mucha gente practica repitiendo mil veces lo mismo hasta frustrarse o superar ese reto sin analizar porque es que realmente no sale bien esa parte. Vas repitiendo en automático una y otra vez, cuando a veces la solución se encuentra en analizar el trasfondo del problema.
¿Por qué esta parte o este fragmento se me hace difícil?
¿Cómo puedo superar esa deficiencia?
¿Qué herramientas debo adquirir para superar este problema?

En lugar de practicar muchas horas y avanzar poco, tal vez deberías fortalecer los puntos débiles que hacen que no te salgan bien esos fragmentos. Repetir una y otra vez algo sin saber porque te hace perder la confianza en ti, es aburrido muchas veces y te puede llevar a frustrarte. Si quieres sentirte bien con algo, debes de poder repetirlo muchas veces sin tener errores todo el tiempo y si no es posible saber las razones y poderlas trabajar una a una.

Practica consciente.


Para mejorar algo y no sentirte atrapado en las mil repeticiones fallidas, tal vez deberías cambiar de estrategia y analizar el núcleo del problema. Debes de conocer el problema real y poderlo dividir en objetivos pequeños y claros para poder ir mejorando. Puede que para esto necesites supervisión de alguien con experiencia y grabarte para poder escuchar con detalle.

Por ejemplo, supongamos que tienes un solo de guitarra que no sale bien, pierdes la sensación del compás y técnicamente te sientes torpe. Tal vez si te detienes a ver el problema, veas que no comprendes bien el ritmo que se hace en ese solo, que no comprendas el número de notas que tocas por tiempo, que no lo sepas contar y tal vez debas parar y tratar de analizar con cuidado el conteo. Tal vez también tiene algún tipo de técnica que no dominas y debas ejercitar paralelamente a esa canción para ganar fluidez y destreza. Puede que haya alguna parte que salga mal porque el sentido de tu púa está fallando y en esa parte se acentúa ese problema. Puede que seas cantante y haya alguna parte de la canción que no logras hacer bien, pero “hacer mal” no es un problema, hay que definirlo. Tal vez estas colocando la voz de manera errónea, tal vez está fallando la respiración, tal vez no has trabajado con cuidado las vocales y justo esa palabra termina en alguna que se te dificulta. No grites “esto no me sale” sino que detente y define por qué no sale bien. Analiza y define tus problemas para poder después hacer una estrategia para trabajar esos problemas.

Empieza entonces a definir pequeñas metas para corregir ese problema y trabajarlo en momentos diferentes que la práctica de esa canción. Define tiempos para trabajar cada aspecto y no te sientes a practicar muchas horas sin orden. Define tiempos y objetivos. También puedes proponerte formas de estudiar sin tocar tu instrumento. Escuchar música, analizar la canción, ver vídeos o analizar tus movimientos grabándote un video estudiando, pueden ser maneras de estudiar mientras descansas de tu dura sesión técnica. Sé inteligente para estudiar e intenta no destrozarte los dedos repitiendo todo una y otra vez. Anota tus problemas y busca consejos o gente que muestre como solventar estos problemas. Muchas veces trabajar esa parte técnica por separado, hace que cuando vuelvas a practicar la canción todo sea más fluido.
Sobre todo, siempre busca hacer que sea ligero y no te cree una gran frustración. Date espacios de descanso y trabaja con objetivos claros. Trabajar para “ser mejor” puede ser confuso y puede frustrarte no saber si lo estás logrando. Ponte metas medibles y que puedas valorar.

<<Escoge una gran meta y fracciónala en pequeños pasos. Cuando menos lo esperes estarás a unos cuantos pasos para lograrlo. >>

Puedes dejar tu opinión en la sección de comentarios o dar cualquier consejo que te haya sido de utilidad. Agradezco el tiempo y la experiencia que cualquiera pueda compartir. Aprender de los demás suele ser muy poderoso.

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Publicado enMúsicosPráctica

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