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Nunca es tarde


Photo by Alex Boyd on Unsplash

Me resulta bastante impactante como el tema de la edad viene acompañado de grandes prejuicios que provocan inseguridad y lleva a la pasividad. Es muy común en alumnos míos o conocidos cercanos por ejemplo en la música o al hablar de algunas otras actividades, escucharles decir:

“Bueno, sé que ya no tengo la edad para…”
“Tenía que haber empezado antes, a esta edad ya no puedo lograr…”

He estado leyendo sobre el aprendizaje y si realmente existe una “caída” o una bajada en la capacidad de adquirir conocimientos según avanza la edad y captó mi atención algunas cosas tales como:

  • “No está claro qué es lo que causa la caída en la tasa de aprendizaje óptimo alrededor de los 18 años. (refiriéndose al aprendizaje de idiomas). Los investigadores sugieren que podría ser porque el cerebro se vuelve menos adaptable en la edad adulta y se resiste a los cambios.”
    Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-43969448

También menciona que podría ser porque a partir de los 18 años, uno deja de ser menor de edad y muchas veces se deja la casa y se empieza a trabajar, esto impacta de manera notable el tiempo para estudiar y aumenta el número de preocupaciones.

Me pareció tan interesante puesto que el punto que trato de defender es justamente eso. Más allá de analizar algún cambio biológico, podría ser que de adultos acarreamos más miedos, inseguridades adquiridas por prejuicios y la sensación de no tener que seguir aprendiendo cosas. como consecuencia nos hace aprender más lento o ni siquiera intentarlo, sin contar que el nivel de frustración es más alto por el miedo a no ser capaces o tener lo necesario para lograr el objetivo. Digamos que si un joven de 20 años olvida las llaves en casa, la gente se ríe y le dice distraído, pero si un hombre mucho mayor se olvida la cartera en casa enseguida se acusa a su capacidad mental asumiendo que “ya está mayor y no se sabe cuidar solo”. Este tipo de ideas perjudican fuertemente la autoestima y la confianza de esa persona.

En mi experiencia, el índice de “éxito” (llamo éxito en este caso a que un alumno progrese a buen ritmo y obtenga buenos resultados) es incluso mayor en adultos que en niños. No creo que sea la edad la que nos condiciona directamente para aprender algo o no, sino el propósito, la motivación, las ganas de hacerlo y el tiempo que podamos dedicarle. Un niño tiene gran curiosidad y la ventaja del tiempo libre, pero un adulto tiene la experiencia, madurez, capacidad de análisis profundo y la paciencia y resistencia para seguir una rutina de estudio y/o práctica. Todas estas herramientas que ayudan a solventar los problemas que se presentan a la hora de querer aprender algo. El problema en un niño muchas veces se encuentra en lograr captar su total interés y motivarlo para tener la paciencia de hacer las partes “duras” en una disciplina. Normalmente con un niño se debe dedicar mucho tiempo a jugar y divertirle con el aprendizaje, en cambio los adultos que suelen acudir a clases de música, baile, idiomas o lo que sea, es común que vengan agradecidos de tener ese tiempo libre, poderlo pagar y lo valoran enormemente, ya que cuesta más trabajo encontrar el tiempo y el dinero ya que son ellos quienes deben pagarlo. Muchos vienen con gran ilusión por haber querido hacer eso “toda su vida”.
Creo que es hora de reprogramar la menta y olvidarnos del:

“soy demasiado mayor para…”


Tradicionalmente se decía que había un deterioro en las habilidades cognitivas e intelectuales a causa de la vejez (no hablamos de casos con enfermedades que afectan directamente a esas habilidades). Ahora he encontrado que se habla del concepto de la plasticidad cerebral. Se dice que las estructuras neuronales no son fijas y que cualquier parte del cerebro podría aprender cualquier función. Un adulto puede desarrollar nuevas estructuras neuronales casi sin limitación. No podría expresarme desde un punto científico, pero si desde la experiencia con gente con la que he trabajado y visto crecer en aquello que les apasiona.

<< Los límites se encuentran en las ideas y prejuicios que uno mismo admite como reales.>>


Podría ser que un adulto con muchas responsabilidades y problemas le cueste más concentrarse o encontrar ese tiempo de tranquilidad para afianzar lo aprendido y dedicarse a practicarlo o estudiarlo. En ese aspecto, un joven sin la preocupación de una familia, pagar deudas o “encajar” en la sociedad puede tener ventaja, pero sólo se trata de encontrar la motivación y trabajar los bloqueos mentales, para que no sean un obstáculo. Si el ruido de la vida adulta no te deja seguir tu pasión, hay gente intentando ayudarte a silenciar ese ruido, como por ejemplo este blog, que es mi humilde aportación para ayudar.

Mucha gente se detiene después de 20 años y se pregunta: ¿Qué he hecho con mi vida? y lejos de ser alentador, se responde con autocompasión, irá o tristeza. Si queremos empezar a vivir, no podemos hacerlo juzgando nuestras antiguas decisiones, ni martirizarnos. Todo lo que has hecho, te ha llevado a ser quien eres y gracias a ello, ahora quieres hacer más. Acepta tus decisiones y agradécelas por ser valiosas lecciones y te han preparado para crecer como persona y forjar quien eres ahora.

Para empezar.

Y bien, qué hacer para cambiar…
Creo que muchos esperamos el momento apropiado y la etapa idónea para seguir nuestros sueños (por ejemplo la jubilación). Pregunta a gente de tu entorno, qué les habría gustado hacer y la mayoría tiene algo que responder. También la mayoría te dirá que ya les va bien ahora y que no hace falta cambiar nada.
Nos pensamos que ser soñador es infantil y propio de jóvenes inocentes. Pues si fuera así, vuelve a ser joven por dentro y busca un verdadero propósito, algo más que sólo cubrir con tus responsabilidades y esperar a que termine la semana dura de trabajo. La vida es más que eso.

No necesitas vender tu casa y gastar todo tu dinero en iniciar la búsqueda de tu sueño. Hay gente que decide un cambio drástico, pero también puedes empezar con pequeños pasos, pero debes empezar ¡YA!

Si deseas tocar un instrumento, apúntate a clases, si realmente es imposible (nunca es totalmente imposible) puedes empezar algún curso por internet o pedir consejos a alguien que sabe mucho del tema. Ve y compra el instrumento ya mismo, o pídelo prestado y oblígate a empezar con algo. Un pequeño paso te motivará al siguiente. Si quieres ser inversionista, escribe o júntate con alguien que lo haga y empieza con lo que puedas (pide siempre consejos a gente con experiencia). Lee y aprende aunque sean 5 minutos al día sobre lo que quieres y siempre has deseado aprender. Todos tenemos 5 minutos, para comer, para ir al baño, para ir en el autobús o en el coche. Lee o escucha audiolibros, vídeos o habla con gente que pueda empezar a orientarte por dónde empezar, pero comienza YA con algo. Una vez que hayas comenzado, encontrarás la motivación para seguir a por más.

He conocido o escuchado de gente que ha superado una gran enfermedad y después de eso empiezan a valorar las pequeñas cosas de la vida y a hacer algo que realmente les gusta. No esperes a sufrir un susto, lo único que necesitas es un cambio de percepción y valorar realmente las prioridades de la vida. Te aconsejo leer mi artículo “seguir tus sueños es más barato que una vida de amargura.”

Vivimos en automático porque pensamos que debemos hacerlo. Pensamos que debemos ser responsables y cubrir nuestro papel de padre, madre, trabajador y adulto. Vivimos con miedo a arriesgar y salirnos de lo convencional, pero puedes romper ese patrón, tu rutina y seguir algo que realmente te ilusione.

Analiza cuanto tiempo dedicas a ver la televisión, el teléfono o con otras distracciones poco productivas o insignificantes. Podrías ver, si sumas todo el tiempo, que tienes tiempo para hacer eso que siempre has querido. Lo único que te está faltando es la motivación y la decisión para seguir tus sueños, lo demás son solo excusas. Sueña e ilusiónate por hacer algo y olvídate por completo de tu edad. La vida dura lo que dura y nadie puede predecir cuándo se termina. Para que vivir 15 o 20 años más sin alicientes, sólo porque piensas que es demasiado tarde para darte el placer de soñar. Da el paso y empieza a soñar por algo más que sobrevivir. Olvídate de “tener capacidad para…” realmente no es importante si vas más rápido o más lento que antes, lo importante es IR hacia algún sitio. Caminar sin un propósito es como ir a la deriva.

He visto gente tocar la guitarra con los pies o atletas sin brazos o alguna pierna, intenta decirle a esa gente que “no tienen las herramientas o la capacidad”, Ignora los prejuicios que nos imponemos o nos introducen en la mente otra gente que no lo ha podido hacer por miedo. Ignóralo todo y llénate de voluntad y motivación.
Nunca es tarde para empezar a vivir. Planea ese viaje, aprende ese idioma nuevo, entra a un torneo de cartas o ajedrez, apúntate a cursos de baile o de ese instrumento que te hace vibrar al escucharlo. Es igual lo que deseas, empieza e involúcrate con tus sueños de alguna manera.

Como he comentado en el artículo “encuentra tu equipo de motivación”. Para superar los prejuicios y miedos programados, necesitas rodearte de la gente apropiada, esa gente que te impulsa y te empuja a buscar lo que te hace feliz, aunque sea fuera de la “seguridad” a la que estamos acostumbrados. Y sobre todo que te hagan creer que es posible lograrlo. Rodéate de gente que te aporte energía y motivación. Evita comentar a todo mundo tus nuevos planes, ya te hablo sobre ello en mi artículo “trabaja en silencio”. A veces la gente por miedo a que te “equivoques” te aconsejará que no lo intentes. Creo que un “error” es una gran enseñanza y realmente el único error es no intentarlo. La mayoría de las veces que se dice “lamento” termina con un “no haber hecho tal cosa…”
Deja de postergar eso que te ilusiona y empieza ¡YA!


Te doy algunos consejos para iniciar el camino a “el sueño de toda la vida”

  • Trabaja algún día de medio tiempo en algo relacionado a ese sueño. No es necesario cobrar mucho, lo importante es ganar experiencia y fortalecer ese deseo de hacer lo que deseas, ponerte en contacto con ello.
  • Apúntate a cursos o clases. No importa que tan seguidas sean, al menos ya habrás empezado.
  • Lee y escucha mensajes de motivación. Protegerte de la frustración y de las ideas negativas como el “no soy capaz de…” o “no nací para eso” y por supuesto el peligroso “soy muy viejo para esto”.
  • Visualízate. Ve videos de expertos en el tema e imagínate haciendo eso que te apasiona y dedica unos minutos al día para verte logrando esa meta. Saboréala y disfrútala en tu imaginación. Piensa lo que se sentirá cuando llegue ese momento.
  • Conecta con gente del medio. Pueden ser amigos que trabajen en esa actividad o gente de internet, amigos del trabajo o primos de un amigo. Pide trabajar como aprendiz o que te compartan sus ideas. No olvides valorar el trabajo de los demás y si te ofrecen ayuda, agradece esa buena actitud y busca compensarlo.
  • Haz una lista de ideas para crear tu trabajo ideal haciendo esa actividad. Sé creativo o creativa y busca innovar.
  • Lucha contra las ideas que te limitan. Lee, ve vídeos o busca gente con experiencia y que sean positivos, para que te ayuden a luchar contra las ideas que te han bloqueado todos estos años. Todo requiere tiempo y dedicación, pero no hay excusas para no hacerlo ya.
  • Busca grupos de gente que haga lo que te gusta. Si quieres escribir, puedes buscar clubs de lectura y escritura, si quieres hacer música puedes juntarte con amigos que lo hagan o buscar grupos por internet, si quieres programar seguro hay algún amigo que trabaja de ello o investiga en foros sobre el tema. Puedes ganar conocimientos mientras ayudas a esa gente a hacer su trabajo, todos ganan.
  • Dedica tiempo a analizar tus hábitos. Si no tienes tiempo, siempre hay una razón. Es muy probable que no estés aprovechando muy bien el día. Apunta todo lo que haces cada media hora o cada hora. Analiza al final del día que actividades no te sirven de mucho e intercambia ese tiempo para seguir tus sueños. Si son veinte minutos de ver la televisión, pues eso que tienes para leer o aprender lo que te gusta. Eso es mejor que nada, hazlo ¡YA!
  • Consigue un mentor y conviértete en el de alguien. Hay gente que puede querer enseñarte y ayudarte, aunque no lo creas hay gente que le apasiona lo que hace y le gusta compartir, eso te puede impulsar y al mismo tiempo, si tú vas adquiriendo mucho conocimiento sobre algún tema, puedes “adoptar” a alguien para enseñarle y estar más en contacto con eso que te apasiona.
  • Escribe todas las razones por las que no haces lo que te apasiona. No juzgues, solo escribe. Cuando hayas terminado, analiza una por una las razones y después piensa en un momento de mucha tranquilidad y espacio, si realmente son razones o excusas que podrías solventar de alguna manera. Siempre hay una manera, busca soluciones aunque sean descabelladas al principio.

La ley de la sincronicidad: Esta determina que todo lo que ocurre tiene un propósito. Aprendemos gracias a cada momento y somos lo que somos por la suma de todas nuestras experiencias.

Acepta que necesitas un cambio, abandona la arrogancia y deja de creer que lo sabes todo. Reconocer que tal vez nuestra manera de comprender la vida puede ser errónea o limitada puede ayudar a comenzar a cambiarla.

Cuanto mayor el miedo, más excusas tenemos

Espero que descubras algo que te ilusione y que comiences eso que llevas años esperando por hacer. Sólo necesitas un momento para empezar y tal vez no lo vuelvas a dejar. La vida con un propósito claro se vuelve algo maravilloso. Deja tus comentarios y la manera en que percibes la vida. Tu opinión puede servir de inspiración para otros o puedes encontrar ayuda en la respuesta de alguien que viva una experiencia similar. ¡Gracias!

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