Saltar al contenido

La improvisación como herramienta para ser mejor músico


Photo by Tye Doring on Unsplash

Muchas veces, cuando mencionas la palabra improvisación, se relaciona a ciertos estilos que son más «flexibles» para poder improvisar. Es cierto que en blues, jazz o funk, hay más cabida a poder improvisar solos o partes que en una pieza de Mozart. Entonces, nos podría salir el bloqueo de decirnos,

«¿para qué estudio improvisación, si en mi estilo solo sigo la partitura? «

Es evidente que, podría resultar raro o incluso ofensivo para muchos que durante una sinfonía de Beethoven empezáramos a improvisar. El enfoque de mi artículo y mi propuesta no recae en la idea de improvisar en nuestra ejecución a la hora de hacer un directo, hay veces que no es lo más apropiado. Simplemente creo que, si tenemos herramientas musicales y creativas para poder crear e improvisar algo, tendremos la capacidad de salir de apuros y a la vez, de conocer de manera más personal la teoría musical que podamos estar estudiando. Creo que no es lo mismo estudiar la escala de DO mayor de arriba abajo en comparación de tomarse un tiempo para improvisar con esas notas y conocer de manera más íntima la relación entre notas, los pasajes que disfrutamos más, el sonido o colores que provocan y nuestras preferencias. Pienso que incluso para muchos de los que hemos estudiado improvisación, a veces se vuelve un trabajo mecánico, un trabajo de conocer frases y escalas. No hay nada como parar y sentir que efecto crea esa nota en el fondo armónico que estamos escuchando. Es simple, la nota no significa mucho sin lo que suena detrás de ella.


Hace poco leí que incluso, a la hora de estudiar improvisación, hay diferentes partes del cerebro activas que las que hay en un trabajo mecánico o de memoria muscular, como podría ser el estudio de una escala ordenadamente.


Sin importar que instrumento o tipo de música trabajes, creo que tener una visión creativa de tus conocimientos teóricos te ayudará a asumir mejor lo que vas leyendo, así como podrás sentir más control de lo que sucede. Te puede parecer una tontería, pero ahora cuando tengo alguna presentación y me siento en control de lo que suena y me veo capas de improvisar sobre ello, me siento mucho más seguro y capaz de solventar cualquier inconveniente que pueda suceder. De hecho creo que la improvisación puede ser una gran herramienta para luchar contra el miedo escénico del que hablo en mi artículo “El miedo escénico. ¿Cómo vencer esta terrible sombra?”.

Creo que todo músico debe de experimentar la sensación de “fallar” y saber arreglar ese error rápido, sin perder la continuidad de la pieza o canción. Puedes ser un batería con una gran habilidad o destreza a la hora de hacer tus “breaks”, pero, ¿qué sucede si antes de esa parte de la canción te olvidas del break que has estado estudiando y mecanizando? Tal vez vuelve, tal vez lo olvides esa vez, pero saber que podrás hacer otra cosa buena en caso de olvidarlo, te hará perder el miedo y controlar los nervios. A veces, la sensación de que te vas a olvidar y que no sabrás que hacer puede provocar esos nervios que te hacen temblar y al final, realmente olvidarte de las partes difíciles o que te preocupan.

Más allá de que trabajar improvisación te hará mejorar tus aptitudes y ganar herramientas para ser mejor músico, creo que también te puede ayudar a ganar seguridad y capacidad de reacción, sin contar que es una manera muy creativa y divertida de aproximarte a escalas, acordes y estilos musicales. Podemos pensar que juntarte con 3 amigos a improvisar un rato, podría ser una pérdida de tiempo, solo por no parecer “estudio de verdad”, sin embargo es de gran valor poder reaccionar a lo que escuchas de los demás. Es sumamente frustrante escuchar que un solo sube de potencia y energía, y los demás músicos que acompañan al solista, no siguen la dinámica. Parece fácil, pero requiere mucho entrenamiento y atención el poder seguir a los demás y hacer crecer al conjunto en general.


Explora tu instrumento, explora la música y la teoría y no te conformes solo con conocer lo expuesto en un libro o varios. Todo lo que estudies y practiques, llévalo al marco personal o propio, vuélvelo parte de ti y todo ese conocimiento se volverá una herramienta para ti y a la vez un salvavidas en caso de que la memoria o cualquier otro inconveniente afecte una presentación.

Más de una vez he tenido que recurrir a la improvisación para salvar cosas que no estaban planeadas, como por ejemplo romper una cuerda de guitarra, que algo caiga o que algún integrante olvide lo que tenía que hacer.

Espero encuentres en la improvisación una alternativa más para ser mejor músico y sentirte más seguro o segura contigo mismo. Déjame tu opinión si lo deseas en la zona de comentarios abajo. ¡Gracias!

0
Publicado enMúsicosPrácticaSer mejor

Sé el primero en comentar

Puedes opinar sobre el tema