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La importancia de aburrirnos.


Photo by Siavash Ghanbari on Unsplash

Hoy en día, con las múltiples alternativas de entretenimiento que tenemos, desde cualquier película o serie en tu televisión personal (que cabe hasta en nuestro bolsillo), hasta los incontables videojuegos para distraerte, que pueden saciar prácticamente cualquier gusto. Hemos perdido la tolerancia al aburrimiento, por no decir que, ahora aburrirnos parece molestarnos y ya no suele ser una opción.

Es curioso que, incluso los niños, poco a poco desconozcan lo que es sentirse aburrido.

Recuerdo cuando era un niño, teníamos nuestros dibujos animados favoritos que transmitían a una hora en concreto, en su canal respectivo. Esperábamos con ilusión la hora de verlos y cuando terminaban, no teníamos más remedio que esperar al día siguiente para poder continuar con el siguiente episodio. Como consecuencia, la televisión tenía “tiempo limitado de diversión”, puesto que después llegaba a nuestros labios la típica frase “ya no hay nada bueno que ver”, lo que nos obligaba a apagar el aparato y buscar otra cosa por hacer. Lo mismo que los teléfonos móviles no existían, no había ese catálogo infinito de juegos al alcance de un botón. Fue así, que hemos tenido muchas veces la sensación de estar aburridos. Al no tener “nada que hacer», reinventábamos juegos, buscábamos aventuras afuera en el patio e incluso ¡conocíamos a los vecinos! Incluso de varias calles a la redonda; Buscábamos hacer planes con amigos de la escuela, primos o vecinos, ya sea jugar al escondite, dibujar cosas o un buen partido de futbol. Al estar aburridos, teníamos que ser creativos e imaginar cosas, incluso recuerdo haber perfeccionado el arte de crear muñequitos de plastilina o de papel, o incluso esperar una buena lluvia para dejar un barco de papel en el río que se formaba al lateral de la calle.

Hoy estamos matando esos ratos de aburrimiento, con aplicaciones que tienen todas las series y películas a nuestro alcance, nunca llega el “no hay nada en la televisión”, por lo que poco a poco, nos sentimos raros por estar aburridos.

He descubierto que, si tienes ratos para “aburrirte”, puedes empezar un dialogo contigo mismo, muchas veces no sucede nada, pero otras muchas, si tienes ganas y un sitio tranquilo y dónde anotar, te pueden llegar muchas grandes ideas creativas, tal vez esas que has estado esperando por un buen tiempo, o esa solución a ese problema de trabajo que no encontrabas. Recuerdo haber leído sobre las “revelaciones creativas”, que vienen de golpe y te iluminan para encontrar una solución o esa gran idea que has estado buscando. En varios sitios que he leído sobre temas como la creatividad, se comenta que tener ratos de relajación y espacios adecuados, fomentan la aparición de estos “golpes de inspiración”. Para encontrarte en este estado, debes de poder aburrirte un poco, o mejor dicho, tener espacios de tranquilidad para hablar contigo mismo y escucharte realmente, lejos del ruido de la vida diaria. No se necesita ir a una montaña aislada por 1 mes, a veces sólo basta con dedicar unos minutos al día para ti y apagar todas esas distracciones, para poder conectar contigo mismo y tu ser creativo (si, todos somos seres creativos, solo que a veces tenemos esa parte durmiendo).

Apaga el teléfono y deja la televisión un rato, desconecta de los clientes y sus molestos emails, aunque sea por unos minutos al día. Prepárate un buen té o un café y busca un espacio tranquilo para pensar y no hacer ¡nada!, te recomiendo tener una libreta a la mano para apuntar las buenas ideas que te puedan surgir. Permítete a ti mismo sentirte aburrido o aburrida, no, no hay nada de malo en ello, y escucha lo que llevas tiempo que quieres decirte a ti mismo y que el ensordecedor ruido de tu rutina no te deja escuchar.

– El mundo se ha vuelto una ruidosa carrera contra el tiempo, pero vamos tan deprisa, que ni siquiera sabemos a dónde vamos –

Solo nos han enseñado que tenemos que ir a toda velocidad, sin parar a disfrutar del camino y sin pensar al menos a dónde nos dirigimos.

Enseña a tus hijos a estar cómodos con los ratos de aburrimiento y que aprendan a solventarlos ellos solos con creatividad, no intentes ahorrarles el esfuerzo, dándoles todo ya hecho (cómo un móvil o tablet) y aplica lo mismo para contigo, nunca se sabe, tal vez en esos ratos de introspección y dialogo interno, puedas encontrar lo que has estado buscando. Todos tenemos que aprender a estar solos un rato y disfrutar de nuestros propios pensamientos. Hazte amigo del “aburrimiento” y deja salir tu ser creativo.

Por otro lado, la otra parte de la palabra aburrimiento, que se refiere a estar cansado de algo repetitivo, se puede vencer siendo creativo, jugando y cambiando la rutina. Si tu trabajo es muy aburrido o el trayecto a casa lo es, puedes hacerlo siempre diferente e intentar jugar con ello. Piensa en juegos e ideas para distraerte. Recuerdo que paseando, fui poniendo nombre a los árboles, nombres tontos y graciosos que describieran un poco las características del árbol. Al final, los niños querían pasear para conocer a esos “peculiares amigos” y un camino rutinario y aburrido se volvió en algo tonto y gracioso.

No pierdas el día odiando tu rutina y haz que la vida sea un juego, sin que la calidad de tu trabajo se vea afectada, por supuesto. Y sobretodo, no subestimes el poder de escuchar tu voz interna, te sorprenderías de lo que tienes que decirte, sólo debes de tener tiempo, espacio y «aburrimiento» para escucharte.

Programa o apunta en tu agenda esos pequeños espacios para ti, y respetalo como si de una junta importante se tratase.

< La vida no es una carrera contra el tiempo y podemos frenar la marcha para disfrutar del paisaje. >

Deja tu opinión en la sección de comentarios y cualquier consejo, puedes ser de gran ayuda, no lo dudes. ¡Gracias!

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